1.571 mujeres se quedarán sin trabajo

La administración no renovará los contratos de 103 casas vecinales que atienden 11.182 niños y niñas de 4 meses a 4 años

Las 103 casas vecinales están en los barrios más populares de la ciudad.

Juan Carlos Flórez, Concejal

Los contratos de las casas vecinales tienen vigencia hasta el 31 de diciembre de 2012. Aunque en este momento la renovación de los contratos debería estar lista para garantizar la prestación del servicio a partir de los primeros días de enero, cuando vuelvan los niños de vacaciones, el 10 de diciembre les notificaron a las maestras que esto no iba a suceder. Ante los cuestionamientos de las organizaciones, la administración no presentó argumentos técnicos ni estudios que justifiquen el cambio del modelo. Las líderes de las casas vecinales siguen a la espera de realizar un proceso de concertación con la administración distrital.

La experiencia de las casas vecinales se desecha por capricho de la administración.

Para Juan Carlos Flórez, las casas vecinales tienen una trayectoria de más de 40 años en atención de la primera infancia y 18 años de experiencia en contratación estatal, tiempo en el cual han sido copartícipes de la formulación e implementación de las políticas públicas de infancia y educación inicial. “Cuando nadie se preocupó por la primera infancia nosotros nos organizamos para atender a nuestros niños, fue mucho después y después de mucha lucha que logramos que el distrito nos parara bolas y reivindicara los derechos de la infancia, hoy la administración pretende desconocer el aporte que hemos hecho en la construcción de la política de primer infancia y arrebatarnos lo que hemos construiros” dice doña Martha Romero una de las representantes de las asociaciones de casas vecinales. La administración plantea contratar de manera directa a maestras y auxiliares y acabar con las organizaciones de base de mujeres.

Las maestras y auxiliares de las casas vecinales eran contratadas a término indefinido, pero el distrito ahora les ofrece contratos de prestación de servicios a dos meses y medio.

En el nuevo modelo de atención no se garantizará la estabilidad laboral de las 1.571 mujeres que trabajan allí, ni mayor calidad en la atención de los niños. Las mujeres de servicios generales y las maestras mayores de 50 años que han dedicado su vida al trabajo por los niños más pobres de la ciudad, quedaran desempleadas.

Nuevamente la administración improvisa en la atención de los niños de primera infancia. Primero retiró los recursos para la construcción de los jardines infantiles, pues de los 65 presupuestados para el 2013 sólo asignó recursos para 10 condicionados al cupo de endeudamiento. Ahora, le quita los recursos a las casas vecinales que estaban funcionando y lo venían haciendo bien.

El alcalde también redujo el valor de los bonos de seguridad alimentaria entregado a los niños en su periodo de vacaciones.

Mientras que el año pasado una familia con un niño recibió un bono de 149 mil pesos canjeables por alimentos, este año se le redujo a 100 mil pesos. Por su parte a una familia con dos niños el bono entregado pasó de 195 mil a 130 mil pesos.

Las casas vecinales son organizaciones de carácter comunitario, creadas por madres voluntarias, que iniciaron la atención a niños menores de seis años en los barrios populares de Bogotá. En el transcurso del proceso, se han ido capacitando y profesionalizando para prestar una atención acorde con los lineamientos de la política de infancia del distrito.

Mayor información:
Juan Carlos Flórez
Fernando Rojas: 3017564511

Una respuesta a «1.571 mujeres se quedarán sin trabajo»

  1. Buenas noches. La incoherencia del alcalde que pregona una política social y ejecuta estrategias como estas de eliminar los contratos con las casas vecinales va más allá del mero empleo de las educadoras, pues aunque promete contratarlas aunque con contratos de prestación de servicios, en esa propuesta no entran las mujeres que trabajaban en la cocina ni en el aseo. Pero aún más allá, alrededor de estos contratos se beneficiaban pequeños comerciantes de barrio que vendía el pan, los huevos, arepas, verduras, etc., que eran sus proveedores, pero en adelante la SDIS elaborará un gran contrato con grandes empresas de grandes capitales y serán quienes puedan acceder a esos contratos para suministrar los alimentos. Y siguiendo en los “peor aún”, a esta casas vecinales les tenían unas auditorías duras y diarias en temas de aseo, salubridad, administración, contabilidad y nutrición, en las cuales la función principal de los auditores era buscar algún motivo para realizar un requerimiento de manera que estas pobres mujeres temblaban en cada auditoría, por ejemplo, si “encontraban que en la puerta del jardín había excremento de ratón el requerimiento decía que la comida se contaminaba, esto generaba que de inmediato estas asustadas mujeres como fuera buscaran los recursos y los medios para eliminar cualquier ratón en cuadras a al redonda”, lo cual, aclaro que exagero un poco el ejemplo para darle la importancia como tal, redundaba en la calidad de la salubridad, pero ahora no van a tener ninguna obligación ni recursos para garantizarlo por lo cual los más perjudicados en últimas serán los niños y niñas beneficiarios del programa pues la calidad será la más afectada en temas de alimentación, salubridad y amor con que ellas atendían a los niños.

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