Lamentable estado del Colegio Distrital Manuela Beltrán a pesar de sus buenos resultados

1.600 niñas y niños perjudicados por la desidia de la secretaría de educación

Tres de los cuatro bloques de la sede A están en mal estado

Juan Carlos Flórez A.
Junio de 2014

Al colegio Manuela Beltrán, institución distrital que conmemoró 100 años de su fundación el pasado 14 de marzo de 2014, a pesar de mostrar buenos resultados académicos, de ser un colegio de inclusión, de contar con certificación del SENA en áreas comerciales y de haber integrado a 1.709 estudiantes en el programa de 40×40 y media fortalecida, no se le ha cumplido la promesa de restaurar, restituir y terminar sus instalaciones.

Los estudiantes han protestado y reclamado su derecho a estudiar en un colegio de calidad; sin embargo, su voz ha sido burlada una y otra vez. Les han mostrado diseños, les han cambiado tejas, les han pintado el frente de aulas prefabricadas que están casi destruidas en su interior, les han puesto jardines verticales en la fachada del colegio… pero todas estas acciones son pañitos de agua tibia que sólo han servido para apaciguar los ánimos de una comunidad educativa que no se cansa de reclamar sus derechos.

Hoy las instalaciones del colegio (sede A) tienen cuatro bloques en forma de cuadrado, con un patio interior donde 800 estudiantes de cada jornada salen a disfrutar sus momentos de descanso.

Bloque oriental

El bloque oriental es el más antiguo, fue declarado patrimonio arquitectónico en 2011; sin embargo, no ha sido posible que sea restaurado a pesar de que sus pisos están hundidos, las escaleras que van al tercer y cuarto nivel, que son de madera, están totalmente deterioradas, las ventanas podridas, y el estado de la fachada totalmente transformado por la indolencia de un Estado que no cuida su patrimonio.

colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014
colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014
colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014

Bloque occidental

El bloque occidental data de 1985, una obra que quedó inconclusa y desde esa época las varillas que quedaron en el aire dan cuenta de la desidia del gobierno distrital. El destino de este bloque es bastante oscuro, ya que debe ser demolido por no cumplir con las normas de sismo resistencia. Mientras tanto, en sus tres pisos, los estudiantes esperan que no suceda una tragedia para que se emprendan las obras que garanticen su seguridad y bienestar.

colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014
colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014

Bloque sur

El bloque sur, sólo existe en el mundo de los diseños y las maquetas. Allí se les ha prometido desde hace más de 10 años una obra que nunca ha iniciado. Temporalmente, se instalaron una aulas prefabricadas para resolver los problemas de hacinamiento que tenía el colegio, pero allí llevan más de 7 años. Las goteras y el peso de las tejas que había desestabilizado las aulas prefabricadas obligaron a la secretaría de educación a realizar un cambio total del tejado; pero absurdamente el interior de las aulas no se tocó, a pesar del estado totalmente deplorable en el que se encuentran, los huecos en las paredes prefabricadas unen las aulas.

 

colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014
colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014

Bloque norte

El bloque norte es el más reciente y el único en buen estado, una obra realizada durante el gobierno de la Bogotá sin Indiferencia. Sin embargo, este bloque no tiene rampas para niños en situación de discapacidad, a pesar de ser un colegio de inclusión y de tener a estudiantes en muletas.

colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014
colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014
colegio manuela beltrán
Foto tomada el 21 de mayo de 2014

La reconstrucción del Colegio Manuela Beltrán es una de las tantas historias mancondinas que padecen los estudiantes de los colegios públicos de la capital de la república, tan insólita e inverosímil, que ojalá sólo pudiera ser creíble en el mundo del realismo mágico.

A modo de reseña

“El colegio fue fundado, en Bogotá, en el año de 1914, con el nombre de “TALLER DE ARTES Y LABORES MANUALES” en la avenida Caracas No. 57-07, con el objetivo de educar a las niñas pobres, mayores de 10 años, que dominaran las cuatro operaciones matemáticas básicas y además supieran leer y escribir bien; para enseñarles los oficios «propios de la mujer» en aquellos tiempos: sastrería, modistería, corsetería, sombrerería, trabajo con flores, dactilografía, taquigrafía, costura, bordado, instrucción de enfermería, telegrafía y guarnición de calzado. Claramente se trataba de preparar a las jóvenes para los oficios a los cuales podían aspirar en aquella época. En 1937 cambia su razón social, se convierte en el “INSTITUTO PROFESIONAL DEL NORTE”, en esa época las estudiantes, con tres años de estudio, podían obtener la certificación en comercio o radiotelegrafía.

En 1951 se reforma el plan de estudios, se suprime la radiotelegrafía, y en cambio se intensifican las asignaturas comerciales: mecanografía, taquigrafía, técnicas de oficina, correspondencia, contabilidad, además de geografía, historia patria, castellano, inglés y francés. En 1952 se obtiene la licencia para expedir diplomas en mecanografía y especialidad en secretariado comercial bajo el nombre de “INSTITUTO MUNICIPAL DE COMERCIO”. Desde 1954 los nuevos programas fueron aceptados y se implementó el quinto de primaria para una mejor preparación de las alumnas que estudiaban comercio.

En 1963, con la creación del Distrito Especial el colegio pasa a llamarse “COLEGIO DISTRITAL DE COMERCIO”, en 1965 su razón social es “INSTITUTO DISTRITAL DE COMERCIO”. En 1966 las estudiantes que egresaban de noveno grado recibían el diploma de “Auxiliar de Contabilidad y Secretariado” y las bachilleres recibían el título de “Técnico Comercial”. En esa época los estudios se realizaban en jornada completa: de 7 a. m. a 12 m. y de 2 a 5 p. m. y los sábados media jornada.

En 1972, la Alcaldía Mayor de Bogotá expide un decreto por medio del cual el colegio recibe el nombre de “MANUELA BELTRÁN”. Años más tarde como consecuencia del acelerado crecimiento poblacional de la capital el colegio adopta dos jornadas, ´ la jornada nocturna que funcionaba en otra sede se anexa al lugar actual. En 1999 la jornada nocturna abre sus puertas para la “Inclusión del Sordo Adulto al Aula Regular”, […] la experiencia inició con la llegada de dos intérpretes y cerca de 25 estudiantes sordos, que hoy son el 25% de la población estudiantil de la jornada nocturna”. [1]

Tomado de la página centenario colegio Manuela Beltrán

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