Los 5 pasos del calvario de Transmilenio en Soacha

Los ciudadanos no tienen quien les responda a las promesas incumplidas de los gobiernos nacional y distrital.

Juan Carlos Flórez

Tras siete meses de estar funcionando, la extensión de Transmilenio a Soacha es un calvario diario para miles de usuarios. Largas filas, tumultos e irregularidad en las frecuencias de los buses son algunos de los problemas. Para resolverlos, los gobiernos nacional, departamental, municipal y distrital han hecho varias promesas. Sin embargo, ninguna se ha cumplido. Hoy estamos frente a un problema, que si no se lo afronta con energía gerencial, puede traer graves trastornos en los próximos meses.

Estos son los 5 pasos del calvario de cada día en Transmilenio Soacha:

  • Las estaciones aún no se amplían

Aunque la ministra de transporte se comprometió a firmar un decreto para entregar recursos cercanos a los 10 mil millones de pesos para la ampliación de las estaciones de Soacha; y que el alcalde dice que ya hay 12 mil millones de pesos, es incierta la fecha de iniciación de las obras.

El calvario de Transmilenio en Soacha
Diariamente 70.000 usuarios se apretujan frente a las puertas de las estaciones.
  • No se han mejorado las frecuencias

Según Transmilenio el sistema cuenta con flota suficiente para cubrir la demanda, pero esperas de entre 20 y 30 minutos para subirse a un bus evidencian problemas en la operación del sistema. Aunque Transmilenio habilitó una ruta hacia el portal del Sur, lo que la gente de Soacha y San Mateo busca es llegar al centro y al norte de la ciudad.

El calvario de Transmilenio en Soacha
Las personas saben que de no subirse en un bus, tendrán que esperar entre 20 y 30 minutos a que pase el siguiente.
  • Nada que terminan los puentes peatonales

A pesar de los 10 años de retraso, la estación de San Mateo entró a funcionar sin puentes peatonales que garantizaran la seguridad de los usuarios. Durante estos siete meses de operación las personas han tenido que arriesgar sus vidas cruzando la autopista sur, pues las obras de construcción de los puentes van a paso de tortuga.

El calvario de Transmilenio en Soacha
Miles de personas padecen apretujones y desorden. Incluso la idea de dar prioridad a mujeres embarazadas o con niños de brazos, personas en situación de discapacidad y tercera edad, como se ve en la foto, no se cumple.
El calvario de Transmilenio en Soacha
Además de las largas filas, usuarios de Transmilenio deben padecer las incomodidades de convivir diariamente con una obra.
  • Los usuarios arriesgan sus vidas para salir de la estación San Mateo

El desorden, la falta de gestión y la desesperación llevan a que las personas arriesguen sus vidas saliendo de la estación por las puertas por donde se abordan los buses y crucen la autopista sur por entre los carros. A esto se le suma la ausencia de campañas de cultura ciudadana.

El calvario de Transmilenio en Soacha
Al desorden, la falta de gestión y la desesperación de los usuarios se suma la ausencia de campañas de cultura ciudadana.
  • Sin rutas alimentadoras

No tener el servicio de alimentadores aumenta los costos de transporte de miles de habitantes de Soacha que utilizan Transmilenio, quienes diariamente deben pagar para usar los colectivos que los acercan al sistema y luego para entrar a Transmilenio. La crónica “Ciudadanos ocultos que sufren la falta de alimentadores en Soacha”, publicada en un medio dedicado a las noticias de Soacha y Cundinamarca, es una cruel radiografía.

En febrero de 2014 el alcalde de Soacha y el gerente de Transmilenio señalaron que en marzo se abriría la licitación para las rutas alimentadoras y en septiembre se estaría adjudicando. Mientras tanto, estos usuarios seguirán gastando casi 120.000 pesos mensuales.

Una conexión que fue pensada para atender 30 mil usuarios por día pero que atiende 70.000 requiere de toda la atención y el compromiso de las autoridades. Así mismo necesita de acciones de fondo que respondan a las necesidades de las personas, no pañitos de agua tibia ni promesas rotas.

Transmilenio se hace el de la vista gorda

En marzo de 2014, durante un debate de control político en torno a la operación del sistema Transmilenio presentamos, entre otros hechos, las angustias de los usuarios del sistema en la estación de San Mateo, que apenas llevaba un par de meses en funcionamiento. Con fotos, hicimos un llamado de atención para que se respondiera prontamente a las largas filas para comprar tiquetes y entrar a las estaciones, las enormes chichoneras para subir a los buses, la irregularidad en las frecuencias, los problemas de seguridad, falta de autoridad y ausencia total de cultura ciudadana.

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