Le faltoniaron a los jóvenes en riesgo

La administración recibió 100.804 millones para trabajar con 10.000 jóvenes en riesgo.
Hoy sólo atiende a 4.304. ¿Qué pasó con el resto de los recursos?

Juan Carlos Flórez A.
Septiembre de 2015

El mayor factor de riesgo que enfrentan nuestros jóvenes hoy en día es la falta de oportunidades, la cual afecta con mayor dureza a los jóvenes Ni/Ni, que ni estudia ni trabaja. A partir de la Encuesta Distrital de Juventud de 2014 se estima que 410.769 jóvenes, es decir, el 21% de los jóvenes de la ciudad, pueden ser vulnerables a estar en esta situación.

I. La puerta de la ilegalidad es más ancha que la de las oportunidades

En Bogotá como en el país, en muchas ocasiones y para muchos jóvenes la puerta de la ilegalidad es más ancha que la puerta de las oportunidades. De ahí la importancia de hacerle un seguimiento riguroso a los 100.804 millones que recibió la administración para atender 10.000 jóvenes en riesgo.

Para el año 2014, el porcentaje de bachilleres que logró ingresar al sistema de educación superior en Bogotá fue de apenas el 48%. Esto quiere decir que de los 93.204 bachilleres que presentaron las pruebas Saber en el año 2013, solamente 45.244 se inscribieron a algún programa de pregrado de educación superior. Por su parte, para 2014, según datos del ministerio de educación, la tasa de deserción de la educación superior fue del 11% en Bogotá. Como vemos, el acceso a las oportunidades es un embudo que deja a buena parte de los jóvenes por fuera.

En cuanto al empleo, siguiendo un estudio de planeación (2014), se evidencia que, al igual que a nivel nacional, la tasa de desempleo juvenil es mayor que la general. La gráfica siguiente ilustra este fenómeno para el período 2007-2013. Se observa que la tasa de desempleo juvenil en el 2015 es cercana al 15%, mientras que la tasa de desempleo general está situada por debajo del 10%.

Gráfico: tasa de desempleo de jóvenes en Bogotá

Los Ni/Ni: 411.000 jóvenes ni estudian ni trabajan

El estudio distrital de juventud 2014, realizado por el instituto distrital para la protección de la niñez y la juventud -Idipron- revela que el 50% (978.021) de los jóvenes en edad escolar de Bogotá no se encuentra estudiando; el máximo nivel educativo alcanzado por 66.6% de los que si estudian es básica secundaria y media, 16,9% logra una formación universitaria, 15,2% una técnica o tecnológica, 0,8% especialización, 0,3% maestría, y 0,1% doctorado (Idipron 2014).

También se encontró en dicho estudio que:

Del total de las personas cuyo máximo nivel de educación es preescolar, un poco más del 60% pertenecen a estratos 1 y 2. Un caso similar ocurre entre quienes tienen como nivel máximo de educación la primaria.
Del total de jóvenes cuyo nivel máximo de educación es el universitario, un poco más del 20% pertenece a estratos 1 y 2, casi el 40% pertenece a estratos 3 y 4, y el otro 40% lo componen personas de estratos 5 y 6.
Finalmente, entre el total de personas cuyo nivel máximo educativo es el doctorado, el 100% corresponde al estrato 5 y 6.

¿Queremos que la cárcel sea el futuro de los jóvenes sin oportunidades?

Todas estas cifras nos permiten evidenciar la necesidad de ofrecer oportunidades serias a todos estos jóvenes que ni estudian ni trabajan. De acuerdo al centro de estudios y análisis en convivencia y seguridad ciudadana – CEACSC- en 2014 ingresaron 8.061 jóvenes al sistema de responsabilidad penal adolescente, de éstos el 45,30% lo hizo por hurto (3.652). Si no hay una política de prevención seria, la cárcel será la única y perversa oportunidad.

II. ¿Y qué propuso la administración para atender a 10.000 jóvenes en riesgo?

El gobierno distrital anunció la continuación de dos programas que venían de administraciones pasadas dirigidos a los jóvenes sin oportunidades: el programa misión Bogotá y el programa de atención para adolescentes y jóvenes habitantes de y en calle, estos últimos también llamados “trapecistas”.

Misión Bogotá, a través del programa de trabajo decente y digno, vincula jóvenes, en condiciones particulares de vulnerabilidad socioeconómica que viven en zonas críticas y de alta conflictividad y delitos de la ciudad, y busca formarlos en competencias laborales que permitan su inclusión social, económica y cultural.

La actual administración dejó morir de inanición al programa misión Bogotá, mediante un reducción del presupuesto del 77.35%. Posteriormente, a mediados de 2014, el proyecto pasó a manos del instituto distrital para la protección y la juventud – Idiprón. Como se verá más adelante, para 2015, la administración solicitó gran cantidad de recursos para este nuevo proyecto, argumentando la urgente necesidad de atender a 10.000 nuevos jóvenes en riesgo.

La administración pidió con urgencia 147.000 millones para atender a 10.000 jóvenes en riesgo y recibió más: 152.000 millones

La secretaría de gobierno Gloria Flórez vino al concejo a pedir la aprobación de 147.000 millones para la atención de 10.000 del programa “Jóvenes en Paz”. Su mensaje fue de urgencia. Luego en rueda de prensa el 21 de enero de 2015 lo repitió.

Por acuerdo entre la mayoría del concejo y la administración, se hizo una asignación de recursos, se pasó de $147.000 millones a $152.000 millones que se distribuyeron así:

$100.804 millones – Proyecto 968 (Idiprón): “Generación de ingresos y oportunidades Misión Bogotá Humana”.
$31.500.000.000 millones- Proyecto 830 (secretaría de gobierno): “Convivencia y seguridad para la construcción de una ciudad humana”.
$20.000.000.000 millones – Proyecto 760 (secretaría de integración social) “Protección integral y Desarrollo de capacidades de niños, niñas y adolescentes”.

III. Recibieron $100.804 millones para 10.000 cupos de atención a jóvenes. Y apenas atienden 4.304.

Después del mensaje de urgencia presentado por la secretaria de gobierno en el concejo, fueron aprobados entonces $152.000 millones para atender a 10.000 jóvenes. De estos recursos el Idiprón recibió $100.804 millones para atender, en teoría, 10.000 jóvenes. No obstante lo anterior, rebajaron la meta a 7.000, y a 30 de junio de 2015, según el sistema de seguimiento al plan de desarrollo, solamente se había atendido a 4.304 jóvenes, mediante nuevos cupos lo que equivale al 43.04% de la meta. ¿Cuál era el sentido de la urgencia, si al final de cuentas con todo el dinero recibido han atendido menos de la mitad de lo que se propusieron?

2.194 jóvenes venían de siendo atendidos por el Ipes y el Idiprón.
450 personas de programas históricos del Idiprón, que no son jóvenes.
4.800 apoyos alimentarios que atiende población en pobreza extrema.

Le dijeron a la ciudad y al concejo que necesitaban con urgencia $147.000 millones para atender a jóvenes en riesgo, recibieron 152.000, concentraron 100.000 y este es apenas un pobre resultado.

¿Cuál es entonces la cifra verdadera?

Solo han creado 4.304 cupos nuevos para jóvenes en riesgo. A pesar de esto, sorprendentemente, el alcalde le dice a la ciudad que ya han atendido a 9.000, una evidente distorsión de la verdad, por decir lo mínimo.

De los $100.804 millones, sólo destinaron $66.203 millones a los jóvenes en riesgo

De los $100.804 millones solo asignaron 66.203 para jóvenes, lo que equivale al 65,7%. Para qué, entonces, pidieron toda esa plata. Además se están gastando $31.731 millones en programas tradicionales del Idipron, que son buenos, pero no son para atender a jóvenes en riesgo.

Esos $31.731 millones de pesos se distribuyen así:
$22.955 millones (72,34%) se destinaron a jóvenes que ya eran atendidos por el Ipes o por el Idiprón.
$8.776 millones (27,66%) a grupos poblacionales que no tienen que ver con jóvenes (madres de beneficiarios del Idiprón, adultos habitantes de calle y apoyos alimentarios a población en extrema pobreza).

Y por si lo anterior fuera poco, recortaron el proyecto, en el primer semestre de 2015, en $2.780 millones.

IV. ¿Qué servicios se les presta a los jóvenes del programa?

Hay cosas buenas, como el convenio con el Sena

De acuerdo con el sistema de seguimiento al plan de desarrollo – segplan- a 30 de junio de 2015, la atención de los jóvenes que pertenecen a la estrategia jóvenes en paz, en lo que se refiere al componente de formación, se hace de dos maneras:

La terminación de estudios de formación básica y media en centros del Idiprón para los grados de 6º a 11º, dirigido a aquellos jóvenes que se encuentren por fuera del sistema educativo y que por su edad no pueden retornar a la enseñanza oficial en los colegios del distrito (jóvenes en extraedad).
La posibilidad de estudios técnicos con el SENA.

Tienen 3.500 cupos en el Sena, pero sólo 1.428 utilizados

Suscribieron un convenio con el SENA, por medio de cual se abrieron 3.500 cupos para estos jóvenes en 13 programas de formación.

Este año se crearon 3.500 cupos de formación técnica en 13 programas, dentro de los que se encuentran: prensa digital, ejecución musical con instrumentos, carpintería, diseño e integración multimedia, expresión y lenguaje escénico, mantenimiento de equipos de cómputo y mantenimiento de motores a gasolina.

Sin embargo, el Centro de Estudios de Convivencia y Seguridad, de la Secretaria de Gobierno – CEACS- reporta que, a 31 de julio de 2015, sólo 1.428 jóvenes se habían vinculado (Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana 2015, 4).

Hacemos un urgente llamado a la administración para que gestione mucho más rápidamente los cupos con el Sena, para superar, en parte sus condiciones de vulnerabilidad y riesgo.

V. ¿Y qué hizo la administración con los otros $52.000 millones?

Recordemos que se distribuyeron así: la administración recibió $152.000 millones para atender a jóvenes en riesgo, $100.804 millones para el Idiprón, $31.500 millones para la secretaría de gobierno y $20.000 millones para la secretaría de integración. Sin embargo, después de recibir esos millonarios recursos, como ya lo hemos contado, el Idiprón sólo atiende 4.304 jóvenes nuevos. Al mismo tiempo, la secretaría de gobierno, con $31.500 millones apenas ha atendido a 509 jóvenes que vienen de programas antiguos. La secretaría de integración, que recibió $20.000 millones adicionales sólo ha atendido 697 jóvenes dentro del sistema de responsabilidad penal adolescente, el cual también es un programa antiguo.

Tenemos pues que, con excepción de los 4.304 cupos para jóvenes en riesgo en el idipron, las otras secretarías no están proporcionando cupos nuevos y están refritando programas pre existentes.

VI. Visitamos cada uno de los centros en los que se atiende a los jóvenes en riesgo

Los jóvenes que terminan sus estudios de primaria y bachillerato a través del idiprón deben recibir sus clases en las unidades de protección integral de esa entidad. Debido a que éstos jóvenes, por su edad, ya no pueden volver a las aulas de los colegios oficiales para continuar sus estudios, deben ingresar al modelo pedagógico especial. Dichas unidades en modalidad de externado –es decir, donde los jóvenes no pasan la noche- ya venían atendiendo a otros adolescentes y jóvenes en restitución de derechos dentro del programa de atención para habitantes de la calle.

En abril del 2015 visitamos las seis Unidades de Protección Integral. El único centro del que no se presentan fotos es el de Puente Aranda, debido a que no nos permitieron el ingreso. Las visitas fueron realizadas por Cristián Calderón y Ana María Parada, asesores de mi unidad de apoyo normativo.

Unidad de protección integral – Rafael Uribe – Barrio Santa Lucía

Diagonal 44B sur no. 19 – 45 y carrera 20 no. 22 – 98 sur (Frente a la glorieta del barrio que da a la avenida Caracas). Asiste un grupo compuesto por 200 “Jóvenes en paz” en cursos de 40 estudiantes.

Observaciones:

La infraestructura es pequeña, con espacios oscuros. No hay zonas verdes, y los corredores y el espacio central son bastante fríos.

Muchos jóvenes permanecían en la puerta de entrada, pues por asuntos de horario o reglamento no podían ingresar. Otros entraban y salían, a veces enfrentando al vigilante.

Pudimos observar que hubo un intercambio de papeletas entre un joven que salió y otro que esperaba afuera.

Ese mismo día presenciamos un intento de riña entre un miembro de las barras de Santa Fe y otro de Millonarios.

Los espacios permanecen limpios, y cuentan con talleres de telares, informática y grafiti.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral - Rafael Uribe - Barrio Santa Lucía - UPI

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral – Bosa – Bosa La Estación

Carrera 78 no. 60A – 25 Sur y Calle 65 Sur no. 77G – 27. Anexo a la antigua estación de tren sobre la autopista sur. Asiste un grupo compuesto por 180 “Jóvenes en paz”.

Observaciones:

Es una unidad bastante pequeña, compuesta por dos bloques con salones y oficinas que bordean una plaza central.

Los salones son bastante pequeños y tienen en promedio 20 estudiantes por curso.

Los corredores que llevan a las oficinas y al auditorio improvisado son bastante estrechos y oscuros.

Algunos jóvenes permanecían sin hacer nada.

Nos informaron que normalmente, antes del ingreso de los jóvenes, son decomisados objetos que pueden poner en riesgo la convivencia dentro de la UPI.

En la zona posterior del centro se hallan los talleres de cerámica, música y jardinería.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral Bosa La Estación UPI

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral Ciudad Bolívar – UPI Arborizadora alta

Carrera 33 no. 74B – 32 sur. Junto al paradero de buses de Transportes Santa Lucía. Asiste un grupo compuesto por 193 “Jóvenes en paz”.

Observaciones:

La infraestructura es bastante antigua.

Personas del lugar aseguran que en los últimos meses se multiplicaron el microtráfico y las redes de expendio. La UPI está localizada prácticamente en una olla de expendio de drogas, donde se tiene mucho control de la entrada y salida de personas.

Los espacios del patio central, salones y talleres son amplios.

La unidad permanece limpia. Ha sido decorada con grafitis en los muros internos.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral Ciudad Bolívar – UPI Arborizadora alta.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral – Puente Aranda – La 32

Carrera 32 no. 12 – 09/55. Al lado del antiguo matadero distrital, detrás de la unidad de atención de la Secretaría de Salud y abajo del Alkosto de la carrera 30. Asiste un grupo compuesto por 300 “Jóvenes en paz”. Fue la única unidad a la que no nos permitieron el ingreso.

Observaciones:

Tenemos conocimiento de que esta sede recibía a las mujeres adolescentes que ingresaban al Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente.

La infraestructura es muy antigua.

En la parte opuesta de la entrada funciona una pequeña unidad en la que la policía retiene a algunos jóvenes que fueron detenidos en la zona.

Es la única unidad de protección de la que no tenemos fotos, pues no nos dejaron ingresar.

Unidad de protección integral – Usaquén – Servitá

Avenida carrera 7 no. 164 – 94. Diagonal al hospital Simón Bolívar. Asiste un grupo compuesto por 160 “Jóvenes en paz”.

Observaciones:

Estos jóvenes pertenecen a varias localidades de la ciudad. Hay incluso jóvenes de Ciudad Bolívar. Nos dijo el director que esto obedece a la necesidad de evitar algún tipo de dominio territorial. También hay 35 jóvenes de Misión Bogotá.

Tiene una infraestructura más moderna que las otras UPI’s de la ciudad y un campus amplio, con vista a zonas verdes, aunque muy cercano a las ladrilleras de la localidad.

Cuenta con talleres de telares, vitrales y mosaicos, aunque carecen de una buena entrada de luz natural.

Hay problemas de sobrecupo. Incluso se vieron en la obligación de habilitar una carpa en medio de la plaza principal para que los jóvenes que lleguen puedan recibir algunas charlas.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral – Usaquén – UPI Servitá.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral – Ciudad Bolívar – Barrio Perdomo

Av. carrera 70C no. 60B-05 Sur (Sobre la avenida Villavicencio) asiste un grupo compuesto por 300 “Jóvenes en paz”.

Observaciones:

No han tenido problemas serios de convivencia.

Esta es la única UPI que tiene guardería.

La UPI permanece limpia y se pudo observar a los mismos jóvenes aseando las instalaciones.

Talleres especializados (metalistería y soldadura, carpintería y ebanistería, motos, bicicletas y estampado).

Cuenta con talleres y espacios amplios, pero con pocas zonas verdes.

Habilitaron una “caleta comunitaria” para que los jóvenes dejen de manera voluntaria elementos peligrosos y los recuperen una vez salgan.

Hay un problema con los “taquilleros” de la zona. Mientras algunos de los jóvenes en su clase de educación física permanecían sentados y charlando, otros se veían atraídos a la reja metálica que mira hacia la avenida por la presencia de estos vendedores. Incluso una vigilante los acompañaba y no le pedía a los vendedores que se fueran. De acuerdo a la información recolectada, a pesar de que llaman a la policía, estos tardan en acudir. Una vez la policía retira a los vendedores o “taquilleros” y se van, éstos regresan.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Unidad de protección integral Ciudad Bolívar - UPI Perdomo.

Fuente: Fotografías propias, tomadas el 22 de abril de 2015.

Las drogas tienen sitiados a muchos centros del programa

El programa no tiene ningún elemento fuerte de prevención, pedagogía o rehabilitación para el consumo de droga. El mercado de estupefacientes y su consumo es uno de los riesgos más grandes que amenaza a los jóvenes de la ciudad. No solamente por el peligro de caer en la adicción, sino porque este siniestro y multimillonario mercado, es una puerta hacia la ilegalidad, que por desgracias resulta atractiva para no pocas personas, incluidos jóvenes. Llama la atención lo siguiente, ¿por qué si se tenían valiosos estudios como el estudio distrital de juventud 2014 del instituto para la protección de la niñez y la juventud, la evaluación de impacto del programa misión Bogotá 2014, de la secretaría distrital de planeación, y la encuesta de clima escolar y victimización 2013, de la secretaría de educación, en donde se prevenía sobre la presencia de pandillas y tráfico de droga en barrios y entornos escolares, dichos estudios no se usaron para diseñar un programa integral de atención a jóvenes en riesgo?

En nuestras visitas de campo fuimos alertados de la existencia de expendios de droga en los entornos de algunas de las unidades de atención integral. Tal es el caso de la unidad de protección integral del Perdomo, ubicada en Ciudad Bolívar. Allí fuimos informados de la existencia de un expendio de drogas a escasas cuadras del centro de atención de los jóvenes en riesgo.

De otra parte, en las visitas de campo realizadas el 27 y 28 de agosto a las actividades extramurales en las que participan los jóvenes atendidos por el idiprón, recogimos testimonios de los mismos en los que nos contaron del consumo de drogas en las clases.

Es preciso que la Administración promueva ante el gobierno nacional la adecuada reglamentación de la Ley 1566 de 2012 “Por la cual se dictan normas para garantizar la atención integral a personas que consumen sustancias psicoactivas”, con el fin de construir, a partir de allí, los programas y proyectos distritales que deben ser orientados a la prevención, pedagogía y rehabilitación de jóvenes que consumen sustancias psicoactivas. Igualmente, debe instar a la nación para que adelante la debida asignación de recursos, especialmente aquellos provenientes del Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado – Frisco, lo cual a la fecha sigue en veremos.

Hay sobrecupo en algunos de los centros

Queremos lanzar una alerta temprana por sobrecupo, existente en los centros de atención. Las 6 unidades de protección integral solo tienen capacidad para atender 1.150 jóvenes. En el momento en que las visitamos, 4 de ellas presentaban un sobrecupo de 273 jóvenes (tal y como se discrimina en la tabla), mientras que en otros dos centros, aún tenían cupo disponible a 22 de abril de 2015.

Unidades de protección integral (UPI) a cargo del Idiprón que atienden a los jóvenes del programa “Jóvenes en paz” y que presentan sobrecupo
tabla UPI que atienden Jóvenes en paz
Fuente: visitas realizadas el día 22 de abril de 2015 por la unidad de apoyo.

Todas las cifras utilizadas en esta investigación provienen de fuentes oficiales.

VII. Conclusiones

1. Contando con inmensos recursos por $100.804 millones en el idipron, para una meta de atención de 10.000 nuevos cupos para jóvenes en riesgo, apenas atienden 4.304 jóvenes.

2. Lección para aprender, no desaprovechar los valiosos estudios generados por la misma administración. Tres estudios:

Estudio distrital de juventud 2014: Instituto para la protección de la niñez y la juventud. Documento síntesis – Estudio distrital de juventud humana. Bogotá D.C.: Alcaldía mayor de Bogotá, 2014. Ver también: Instituto para la protección de la niñez y la juventud. Estudio distrital de juventud 2014. Presentación, Bogotá D.C.: Alcaldía Mayor de Bogotá, 2014.

Evaluación de impacto del programa misión Bogotá 2014: Secretaría Distrital de Planeación. Evaluación de impacto del programa Misión Bogotá (Abril 2014). Bogotá ciudad de estadísticas, Bogotá D.C.: Alcaldía Mayor de Bogotá, 2014.

Encuesta de clima escolar y victimización 2013: Secretaría de educación distrital. Encuesta de clima escolar y victimización 2013. Presentación, Bogotá D.C.: Alcaldía mayor de Bogotá, 2013.

No fueron utilizados para preparar un censo técnico que hubiese permitido focalizarse en los jóvenes que más requerían la atención. El hecho de que no hayan todavía podido encontrar los 7.000 jóvenes nuevos que se propusieron, es un ejemplo de que no tenían un censo a partir del cual vincular inmediatamente a los jóvenes más necesitados de ayuda.

3. Un paso adelante y otro atrás. Suscriben valioso convenio con el SENA por 3.500 cupos, que abre oportunidades destinadas a la formación laboral de jóvenes, por 3.500 cupos, pero lo desaprovechan y apenas tienen 1.428 jóvenes vinculados. Pilas, no pierdan esa oportunidad que ustedes mismos crearon.

4. De los 100.804 millones asignados al idipron para el programa jóvenes en paz, solo se destinaron 66.203 millones a la creación de cupos para el mismo, lo cual corresponde al 65,67%. En refritos, o programas ya existentes, algunos de los cuales no tienen nada que ver con jóvenes, se utilizan los 31.731 millones restantes, lo cual corresponde al 31,48%.

5. Las drogas tienen cercados muchos colegios, los centros en donde se desarrollan los programas de jóvenes en paz, los barrios, los parques de los barrios. Se necesita con urgencia un programa conjunto entre el gobierno distrital y nacional para la pedagogía, la prevención y la rehabilitación en el tema de drogas.

6. Pedimos al gobierno distrital que se dirija al gobierno nacional para que reglamente con urgencia la Ley 1566 “Por la cual se dictan normas para garantizar la atención integral a personas que consumen sustancias psicoactivas…”.

7. Es muy importante que el convenio con el SENA se vea fortalecido con un énfasis en vincular a los jóvenes que egresen de los diversos programas al programa nacional de primer empleo.

Y no olvidemos jamás, el mayor riesgo que enfrentan nuestros jóvenes es la falta de oportunidades.

En este link pueden consultar la presentación que realizamos en el debate del 31 de agosto de 2015 en el Concejo.


[1] “…el estudio muestra que para el año 2004 se reconocen 700 grupos que se pueden clasificar como pandillas, con la pertenencia de 12.000 jóvenes…
(…)
La preocupación por las pandillas juveniles genera que incluso instituciones como la Cámara de Representantes realice estudios sobre el fenómeno, denominado “Pandillas Juveniles, un mundo por cambiar” en donde se concluye que las pandillas buscan poder territorial y económico como propósito esencial. El artículo, pese a que no tiene una fecha de publicación se anima a mencionar la cantidad de pandillas que existen en diferentes localidades de Bogotá (204 en Ciudad Bolívar, 112 en Soacha, 72 en Usme, 71 en Kennedy, 51 en Suba, 20 en Usaquén, 32 en Bosa, 32 en Tunjuelito, 10 en Barrios Unidos, 8 en Teusaquillo y 2 en Los Mártires).
(…)
Para conocer las condiciones de vida de la población joven de Bogotá se han realizado los siguientes estudios:
• Jóvenes, Estado del Arte, 1990-2000 (…)
• Situación socioeconómica de los jóvenes en Bogotá 2000-2001 (…)
• Situación socioeconómica de los jóvenes en Bogotá 2002-2003 (…)
• Diagnóstico de la población joven en Bogotá 2005-2010 (…)
• Estado del arte para los campos del arte y prácticas culturales para la población de juventud en Bogotá D.C. (…) mayo de 2010.
• Jóvenes y derechos en la acción colectiva: voces y experiencias de organizaciones juveniles de Bogotá [sin fecha] (…)
• Agendas locales de juventud 2011.” (Estudios previos del convenio 3379 de 2014).

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