Armas, narcotráfico y violencia en Bogotá: una mortal combinación

Aunque no hay cifras claras de cuántas armas ilegales hay en la ciudad, el CERAC (centro de recursos para análisis de conflictos) estima que en Colombia había entre 2 y 2,5 millones de armas de fuego ilegales en 2016. La mayoría de estas armas está en manos de grupos de crimen organizado, que las utiliza para asegurar su control sobre circuitos ilegales en cuyo centro está el tráfico de drogas.

Un estudio de la Fiscalía General de la Nación, elaborado en 2016 llamado «armas y homicidios» (de la serie de documentos de política pública y política criminal), afirma que entre 2010 y 2015 ocurrieron 88.159 homicidios en el país. De ellos, 66.962 fueron perpetrados con arma de fuego. Así, 4 de cada 5 homicidios en Colombia en esos años fueron cometidos con armas de fuego.

Por su parte, en 2016 en Bogotá ocurrieron 1.265 homicidios. De ellos, 689 fueron cometidos con armas de fuego (54,4%). Por lo tanto, 3 de cada 5 homicidios en Bogotá fueron cometidos con armas de fuego. La ciudad no tiene una estrategia para enfrentar problema de armas ilegales, ni tiene claro el vínculo entre estas armas y el narcotráfico urbano.

Además, Bogotá es el tercer lugar el país en donde las autoridades más incautan armas, luego de Antioquia y el Valle del Cauca. En el 2016, la policía incautó 2.007 armas en la ciudad. El riesgo que genera la presencia de estas armas ilegales es que, como ha sucedido en otras ciudades, el narcotráfico se tome por la fuerza áreas enteras de la ciudad.

Localización del delito: incautaciones, armas, ollas y homicidios están concentrados en unas localidades

Entre 2012 y 2016 se incautaron en Bogotá 12.405 armas de fuego ilegales. En promedio, se incautaron 2.481 armas cada año. En ese mismo período, de los 353.916 delitos cometidos con armas, 34.248 (es decir, 9,68%) involucraron armas de fuego, según la secretaría de seguridad del distrito. El mapa que ven a continuación relaciona estas dos variables. Suba y Kennedy, en color rojo, son las localidades en donde se cometen más delitos con armas de fuego. El símbolo de arma que ven en cada localidad indica, por su parte, la cantidad de incautaciones que se realizan. Ciudad Bolívar, Kennedy y Bosa concentran el mayor número de casos.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la secretaría de seguridad.

La localidad de Kennedy es el caso más agudo de delitos cometidos con armas e incautaciones. En esta localidad se incautan en promedio 341 armas de fuego cada año (promedio de Bogotá: 130 armas) y se cometen en promedio 5.100 delitos que involucran armas anualmente (promedio de Bogotá: 2.278 delitos).

En promedio hay 30 ollas en cada localidad de Bogotá. Pero los expendios de droga también están concentrados hacia el sur y el occidente y es allí en donde el narcotráfico amenaza a Bogotá con más fuerza. En el mapa a continuación, la mayor cantidad de ollas se han visto en estas localidades (de color café en el mapa): Kennedy tiene 66, Suba 65, Puente Aranda 64 y Rafael Uribe 59. En rojo se ven localidades con un alto nivel de ollas (entre 40 y 54 expendios): Engativá, Usme y Ciudad Bolívar. En amarillo están las localidades de Usaquén, Chapinero, Santafé, San Cristóbal y Fontibón (que tienen entre 20 y 39 ollas identificadas). En gris, la Candelaria, Barrios Unidos, Teusaquillo, Mártires, Antonio Nariño, Tunjuelito y Bosa (entre 1 y 19 ollas).

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la secretaría de seguridad.

En tercer lugar, localizamos los homicidios en la ciudad. En 29 UPZ (unidades de planeamiento zonal), de las 112 que hay en Bogotá, se concentra cerca del 50% de los homicidios en Bogotá. Según la encuesta de calidad de vida 2016, hecha por Bogotá cómo vamos con base en datos de Medicina Legal, en las zonas señaladas en el mapa que ven a continuación se cometieron 651 de los 1.265 homicidios registrados en 2016.

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Medicina Legal, reportados por la encuesta de calidad de vida 2016 de Bogotá cómo vamos.

Por esa razón, al cruzar estas tres variables, preocupa la situación de cinco localidades: en Kennedy, Suba, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe y Engativá convergen la presencia de armas, delitos y expendios de droga. El mapa que ven a continuación marca a estas localidades en color rojo, porque superan el promedio de la ciudad para estas tres variables (y pueden ver los datos para cada una en la tabla).

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de la secretaría de seguridad, los reportes de Medicina Legal y la encuesta de percepción ciudadana 2017.

Preocupan otras seis localidades que muestran alguna de las tres variables por encima del promedio. Las pueden ver en color naranja en el mapa: Usaquén, Fontibón, Puente Aranda, Bosa, San Cristóbal y Usme.

Finalmente, las localidades con rayas son las que, según la encuesta de Bogotá cómo vamos tienen una percepción de inseguridad mayor al 55%. Así, en el caso Ciudad Bolívar y Rafael Uribe la concentración de armas, delitos y ollas coincide con la más alta percepción de inseguridad.

Los delitos con armas blancas son las que más afectan la vida cotidiana de los bogotanos

Los delitos que se cometen con armas blancas en Bogotá están disparados. Según el centro de información de la Dijin, en Bogotá en 2010 se reportaron 7.081 delitos con arma blanca. En 2016 la cifra aumentó a 15.698, y a 30 de noviembre de 2017 van 15.570. Esto representa un aumento del 120% en los delitos en los que se emplean armas blancas para intimidar a los ciudadanos.

¿Cuáles son estos delitos? Según el boletín mensual de indicadores de seguridad y convivencia de la oficina de análisis de información y estudios estratégicos – OAIEE, de la secretaría de seguridad (octubre de 2017) este es el comportamiento de los siguientes delitos:

(a) Entre enero y octubre de este año, la secretaría de seguridad reporta 48.209 delitos de hurto a personas. Esta cifra contrasta con los 31.987 que se registraron en el mismo período para el año pasado, en color morado. Esto representa un aumento de 51% en este delito.

 

(b) Al comparar las cifras de hurtos de celulares de este año con las de 2016, los casos aumentaron en todos los meses del año a excepción de enero. El número de celulares robados reportados pasó de 10.476 a 22.391, un aumento equivalente a 113,7%.

 

(c) Entre enero y octubre de 2016 se robaron en la ciudad 1.750 bicicletas. En contraste, en el mismo período de este año se reportaron 2.452 hurtos de bicicletas, es decir, un incremento de 40,1%. Esta advertencia ya la hice desde enero de 2016, cuando afirmé que en la ciudad se robaban tres bicicletas diarias. Según los datos oficiales de la secretaría ya vamos en 8 bicicletas robadas diariamente.

 

La experiencia de otras ciudades muestra el riesgo de que el narcotráfico se tome por la fuerza zonas urbanas

El narcotráfico se tomó a Rio de Janeiro. Las disputas territoriales y la proliferación de armas de fuego ilegales dispararon la criminalidad en la ciudad y pusieron en jaque al estado. Un estudio hecho por Célia Landman y Euclides Ayres de Castelho (llamado “mortalidad por armas de fuego en el estado de Rio de Janeiro, Brasil: un análisis espacial”), concluye que durante la década de los noventa se perdieron 6.000 vidas cada año como resultado de las armas de fuego y, a partir de 1988, las armas de fuego fueron la principal causa de muerte entre adolescentes (de 15 a 19 años) y adultos jóvenes (de 20 a 24 años). El 45% de estas muertes fueron causadas por armas de fuego.

Fuente: Célia Landman y Euclides Ayres, Mortalidad por armas de fuego en el estado de Río de Janeiro, Brasil: un análisis espacial. Elaboración propia.

En esa misma línea, un estudio desarrollado en 2013 por Christovam Barcellos y Alba Zaluar, investigadores del instituto de estudios sociales y políticos de la Universidad de Rio de Janeiro, midió el riesgo de ocurrencia de homicidios en las favelas de Rio según el nivel de incidencia en el control territorial por parte de las organizaciones criminales. Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que el narcotráfico genera mayores tasas de homicidios que el simple control territorial por parte de estructuras ilegales. Eso significa que cuando el tráfico de drogas está presente la violencia se intensifica.

En el siguiente video, publicado por la Cadena O Globo de Brasil este año, pueden ver el riesgo que representa el descontrol de las armas de fuego en Rio de Janeiro. Allí Bogotá debe encontrar una lección y un camino para enfrentar el narcotráfico urbano.

El caso de Medellín es más cercano. El Observatorio de Seguridad Humana de Medellín, de la Universidad de Antioquia, en el estudio “Control territorial y resistencias: una lectura desde la Seguridad Humana” (2012), hizo una radiografía de cómo los grupos armados ilegales ejercen control económico, social, político y territorial sobre la población en diferentes sectores de Medellín. Lo mismo afirmó en 2014 el profesor Carlos Mario Perea, en el estudio “La muerte próxima: vida y dominación en Río de Janeiro y Medellín” en la revista Análisis Político de la Universidad Nacional. Dentro de sus resultados sobre el control territorial de las bandas criminales en Medellín señaló que el imperio mafioso, no exento de guerras internas, mantiene su potestad sobre geografías completas de la ciudad.

Según Perea, “Pese a su sostenida movilidad, la estructura [criminal] se orquesta sobre una cartografía de la ciudad dibujada sobre la alineación de los combos a alguna de las bandas -garantía de protección y negocios-, quienes a su vez practican una milimétrica división que define territorios intocables (El Poblado y Envigado) y zonas donde se despliega sin reparo la actividad ilícita. Por último las bandas, en medio de recias disputas, se someten al control de «la oficina».”

Sobre esta estructura criminal, Perea además señala que después del gran capo vienen las bandas, algunas de larga y reconocida trayectoria como los Triana, los Mondongueros y la Terraza. La pieza final de la pirámide reposa sobre los combos, una sólida base social compuesta en su mayoría por jóvenes. Según este estudio, “(…) Para muchos jóvenes el ingreso al combo es seguro; en medio de zonas con precarias posibilidades de enganche económico y social se les paga $80 mil pesos semanales, además del arriendo y la comida de la casa.” Adicionalmente, los combos controlan los mercados de alimentos y servicios básicos.

No podemos permitir que el avance del narcotráfico urbano amenace el futuro de la ciudad. La experiencia, tanto local como internacional, señala que el narcotráfico dispara la violencia y busca controlar zonas urbanas para expandir las redes de la economía ilegal. Además, el tráfico ilegal de armas de fuego se sobrepone con el de drogas. Por esa razón, no se puede seguir hablando de “microtráfico” sino de narcotráfico. Tampoco se puede continuar con unas intervenciones focalizadas que no responden a la dinámica de los delitos que se cometen en la ciudad.

En este momento, no contamos con una estrategia para combatir las nuevas estructuras de las bandas criminales, que hacen presencia armada en las zonas periféricas de Bogotá. El narcotráfico amenaza a la ciudad, pero estamos a tiempo de prevenirlo.

Pueden ver mi intervención en la comisión de gobierno del concejo a continuación. Está dividida en tres partes.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: