Por ineficiencia, deslegitimaron la valorización

La contribución por valorización ha sido uno de los instrumentos más valiosos para el financiamiento de obras de infraestructura, pues tiene un efecto positivo sobre el valor de las propiedades de los bogotanos. Sin embargo, el oportuno pago que han hecho los ciudadanos de su contribución no se ha visto reflejado en el cumplimiento de las obras que la administración ha incluido en los proyectos de valorización. Esto tiene que ver con la ausencia de diseños de los proyectos, el incumplimiento de los cronogramas y los problemas en la devolución de recursos recaudados. Miremos qué ha sucedido con los cobros anteriores.

Durante la administración Garzón se autorizó la contribución de valorización por medio del acuerdo 180 de 2005. Para los 137 proyectos de infraestructura planteados en dicho acuerdo se solicitaron $2,1 billones. El plan de obras estaría compuesto por 4 grupos, y los proyectos incluidos en el primer grupo comenzarían en 2007, y hasta el año 2015. De acuerdo con el instituto de desarrollo urbano, de los 137 proyectos relacionados, se ejecutaron 32 y restan por ejecutarse 34 obras.

Posteriormente, durante la administración Moreno, el acuerdo 398 de 2009 modificó el acuerdo 180 de 2005. La modificación del artículo 2º del anterior acuerdo de valorización estableció que la suma a distribuir en los proyectos sería de $2,03 billones. Asimismo, excluyó 4 proyectos del acuerdo anterior.

En el acuerdo 523 de 2013, aprobado durante la administración Petro, se realizó la mayor modificación de los proyectos de valorización: se excluyeron o eliminaron 82 de las obras que habían sido establecidas en los acuerdos anteriores.

Con base en la información presentada por la directora del instituto de desarrollo urbano en la sesión de la comisión de hacienda que se realizó el 16 de octubre, estos 3 acuerdos habían planteado 140 obras a ser financiadas por medio de la valorización. De estas 140 obras que se han incluido en los acuerdos que aprueban los cobros por valorización desde 2005, se han excluido o eliminado 86 obras; y sólo se han terminado 42. En otras palabras, durante los últimos trece años sólo se ha logrado terminar el 30% de las obras financiadas con cobros por valorización.

Por otra parte, los acuerdos 398 de 2009 y 523 de 2013 establecieron la devolución de una parte de los recursos recaudados a los contribuyentes. De los dineros recaudados, aproximadamente $1,1 billones, se ordenó devolver $223.591 millones, que correspondían a la eliminación de 6 obras del plan original. Para marzo de 2017, no se había realizado la devolución de $73.583 millones a los contribuyentes, quienes solo contaban con 2 años para realizar esta solicitud.

Todo esto, en su conjunto, ha contribuido a afectar la credibilidad de la valorización desde las anteriores administraciones como una herramienta útil y legítima para financiar la infraestructura de la ciudad. Los incumplimientos en las obras y los retrasos en las devoluciones de dineros han hecho que los ciudadanos cuestionen la posibilidad de seguir contribuyendo para que la administración no realice los proyectos.

 

¿En qué consiste esta valorización?

Veamos la siguiente imagen, que muestra las 4 zonas de la ciudad, distribuidas en 7 localidades, contempladas en el proyecto de acuerdo para contribución de valorización por beneficio local.

El monto total de recaudo para la ejecución de los proyectos es de $1,2 billones (exactamente son $1.204.476.480.000), distribuidos en los 4 ejes de la siguiente manera: el 45,7% ($549.928 millones) de los recursos estarían orientados al eje oriental El Cedro; el 24,0% ($289.106 millones) al Eje Córdoba; el 11,3% ($135.941 millones) para el eje San Francisco y el 19,1% ($229.500 millones) para el eje de la zona industrial.

Ahora miremos, en la siguiente imagen, cómo están distribuidos los recursos por tipo de obra:

Para proyectos de infraestructura vial se pidieron $476.740 millones. Para aceras y ciclorrutas se pidieron $309.640 millones. Para el centro cultural la Felicidad, un proyecto que quieren construir en un lote en diagonal al centro comercial Andino, pidieron $80.000 millones. Para conexiones peatonales se pidieron $67.850 millones. Finalmente, para parques se pidieron $56.026 millones.

La administración, de esa manera, pide los recursos para 35 proyectos, distribuidos de la siguiente manera: i) 5 obras de infraestructura vial, ii) 9 obras de aceras y ciclorrutas, iii) 13 obras para conexiones peatonales transversales al subsistema de transporte, iv) 6 parques (intervenciones), v) un centro cultural y vi) 2 corredores ambientales.

 

¿Qué es la valorización?

Recordemos que la valorización no es un impuesto, de acuerdo con el acuerdo 7 de 1987, y que establece el estatuto de valorización del distrito. Se trata de una contribución que destinada para obras específicas, pagada por los propietarios de los predios beneficiados por la construcción de infraestructura. El argumento para ello es que la obra, una vez construida, tendrá un efecto positivo sobre el valor del bien. Dentro de las variables para el cobro de la valorización se encuentran:

  • El área del terreno del predio;
  • El estrato para predios residenciales y el valor del metro cuadrado (por avalúo catastral) de los predios no residenciales;
  • Número de pisos;
  • Destino económico del predio;
  • Distancia entre el predio y la obra

También, tengamos en cuenta que los ciudadanos que deben pagar la contribución pueden hacerlo con un pago de contado, diferirlo a cuotas o mediante la transferencia de suelos al instituto de desarrollo urbano. En este proyecto, ser establece que solo contribuirán propietarios de estratos 4, 5 y 6; y quienes tengan predios de un valor superior a los 400 millones de pesos en estratos 1, 2 y 3.

 

La ciudadanía está dispuesta a pagar la valorización si las obras son prioritarias, cercanas a sus viviendas y se construyen eficazmente

De acuerdo con el estudio del economista Oscar Borrero Ochoa, experto en valorización de la Universidad Nacional y su equipo de trabajo, el mecanismo de financiación de obras públicas bajo el esquema de contribución por valorización se ha presentado en la ciudad de Bogotá desde 1921 y ha significado una proporción importante del recaudo de la administración. En general, los hallazgos del estudio encuentran que la gente está muy dispuesta a pagar este tipo de aportes cuando las obras se efectúan con prontitud, se hacen cerca de sus viviendas y son urgentes para mejorar su bienestar, pues consideran que es una contribución comunitaria que puede incidir en el bienestar de todos los habitantes del sector. Miremos el planteamiento de Borrero en el estudio que presentó para el Lincoln Institute en 2013:

“Por esta razón desde 1921 es muy utilizado este instrumento en las ciudades colombianas para desarrollar la infraestructura vial. El ciudadano siente que paga una contribución para que le mejoren la movilidad y a cambio del efecto plusvalía que genera en los inmuebles pagará el costo de la obra” (Borrero, 2013: 3)

No obstante, y como se ha advertido en los últimos años, el retraso en la construcción de proyectos que son cobrados por medio de esta contribución generan descontento en los ciudadanos, al ver que sus recursos no se destinan oportunamente para la construcción de infraestructura que beneficie su sector y valorice sus propiedades. Al respecto, encontramos que, en el mismo estudio de 2013, Borrero planteaba:

“Ahora bien, las falencias de este cobro en Bogotá radican en que para diciembre de 2011 aún no se iniciaba la totalidad de las obras comprometidas en la fase 1. De igual manera, el cobro de la fase 2 que debía realizarse para el año 2009 ha sido pospuesto para 2013, con lo cual se posponen todas las obras de las etapas aprobadas” (Borrero, 2013: 4)

 

¿Para qué gastarse 119.326 millones en un edificio de lujo en la 11 con 82?

La administración incluyó en este proyecto de acuerdo un edificio de lujo, que estaría ubicado diagonal al centro comercial Andino. Esta construcción contaría con un auditorio para 300 personas, áreas para deporte, una piscina semiolímpica; así como espacios sobre los que hay dudas acerca de su relevancia como un restaurante. En la investigación que realizamos con mi equipo el año pasado, consideramos que dicho edificio propuesto por la administración en el barrio el Retiro era innecesario. Es derroche en una época en que la ciudadanía tiene apretado el cinturón.

Fuente: presentación de la secretaría de cultura ante la comisión de hacienda, octubre 16 de 2018, diap. 9.

El valor de la obra es el mismo que tenía en el proyecto del año pasado: $80.000 millones. Durante el debate de 2017, la secretaría de cultura señaló que este era un valor de referencia. Sin embargo, en la exposición de motivos y en el articulado para este proyecto de acuerdo, dicho valor se mantiene. En esa medida, ¿cuáles son los estudios de detalle que la administración ha elaborado para justificar esta inversión? En la exposición de motivos se argumenta que Usaquén y Chapinero, las localidades de influencia del proyecto, se verían beneficiadas porque no cuentan con suficientes equipamientos culturales; así como a incentivar la inversión pública en la zona.

Sin embargo, no hay una descripción detallada de los costos y de la justificación de un equipamiento público con dichas características. En la presentación realizada en la sesión de la comisión de hacienda el pasado 16 de octubre, la secretaría de cultura mostró que el proyecto implicaría una inversión total por $119.326 millones. Con ello, los $80.000 millones solicitados por contribución de valorización serían para la construcción e interventoría; y los $39.326 millones restantes serían para la adquisición del predio y los estudios y diseños del proyecto. Según la secretaría de cultura, la compra del predio se realizaría durante este mes, y el concurso para seleccionar el proyecto ocurriría entre octubre de 2018 y enero de 2019. Dado que la obra comenzaría a construirse en septiembre de 2019, ¿con base en qué estudios de detalle se solicitan los recursos para construcción e interventoría?

 

Esta valorización no ayuda a resolver los problemas de acceso desigual al espacio público y a los parques en Bogotá

El mapa que verán a continuación hizo parte de mi debate sobre la inequidad en la distribución de parques en Bogotá. Allí les presento la disponibilidad de espacio público que tiene cada localidad, en metros cuadrados, según datos de la secretaría de planeación de octubre de 2017:

 

Entre más oscuro es el color de una localidad, menos espacio público tienen sus habitantes. Como pueden ver, las localidades en donde este problema es más agudo son Bosa, Mártires y la Candelaria. Además, la mayoría de localidades del sur de la ciudad tienen una cantidad baja de metros cuadrados de espacio público. Estas localidades son Usme, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe y Antonio Nariño. En contraste, las localidades con más metros de espacio público por habitante son Chapinero, Santafé, Barrios Unidos y Teusaquillo.

 

Los parques que se propone intervenir por medio del cobro de valorización no son prioritarios

Los datos evidencian que el criterio de priorización para seleccionar las obras de este proyecto de valorización no han sido los estudios técnicos sobre falta de espacio público, parques y zonas verdes por localidad. El diagnóstico de espacio público de la Defensoría del Espacio Público de Bogotá en 2013 determinó que, en promedio, los bogotanos cuentan con 3.93 metros de espacio público por habitante. Según la Organización Mundial de la Salud, el espacio público ideal por habitante debe estar entre 10 a 15 metros cuadrados. Bogotá, además de estar por debajo del promedio, tiene una diferencia significativa entre sus localidades.

Dentro de las localidades contempladas en el proyecto, la de menor espacio público por habitante es la localidad de Suba con 3.63 metros cuadrados por habitante. Aún así, supera con ventaja a los peores indicadores de espacio público efectivo en Usme y La Candelaria, con menos de 2 metros cuadrados de espacio público por habitante. Ninguno de los proyectos presentados beneficia a estas localidades.

Al respecto, quisiera recordar el trabajo que desarrollé con mi equipo de trabajo en octubre de 2017 sobre la inequidad en la provisión de parques en la ciudad. En dicho estudio, demostré que una persona que residiera en estrato 6 tiene casi 3 veces más acceso a áreas verdes que una persona que resida en estrato 1. Mientras un habitante de estrato 6 tiene acceso a cerca de 10,6 metros cuadrados de áreas verdes, un habitante de estrato 1 solo tiene acceso a 3,4 metros cuadrados.

Adicionalmente, en las localidades intervenidas la que tiene menor cantidad de zonas verdes por habitante es Engativá, donde la intervención será mínima. En este indicador, nuevamente queda relegada La Candelaria con sus 0,38 metros cuadrados de espacio público por habitante. Por el contrario, la administración prioriza la intervención en localidades como Chapinero y Usaquén, que presentan índices de más de 4,5 m2 de espacio público efectivo por habitante. Recordemos que la inversión en parques será de $56.026 millones. De estos, 5 se ubican en el norte de la ciudad. Solo en los dos parques ubicados en el eje El Cedro, se invertirán $34.233 millones de pesos. Esto corresponde al 61% de los recursos de la valorización orientados a parques.

En la exposición de motivos no se precisan las razones que plantea la administración para priorizar la intervención en 6 parques. A excepción del deterioro normal de los equipamientos o condiciones de aseo, considero que estos parques no ameritan intervenciones de gran escala o que lleven a que la ciudadanía deba hacer un pago adicional por ellos por medio de la valorización.

¿Para qué tumbar lo que está bien?

La administración solicita $56.026 millones para la reconstrucción de parques en la ciudad. De estos, 5 se ubican en el norte de la ciudad. Solo en los dos parques ubicados en el eje El Cedro, se invertirán $34.233 millones de pesos. Esto corresponde al 61% de los recursos de la valorización orientados a parques. Al respecto, quisiera recordar el trabajo que desarrollé con mi equipo de trabajo en octubre de 2017 acerca de la inequidad en la provisión de parques en la ciudad. En dicho estudio, demostré que una persona que residiera en estrato 6 tiene casi 3 veces más acceso a áreas verdes que una persona que resida en estrato 1. Mientras un habitante de estrato 6 tiene acceso a cerca de 10,6 metros cuadrados de áreas verdes, un habitante de estrato 1 solo tiene acceso a 3,4 metros cuadrados.

En la exposición de motivos no se precisan las razones que plantea la administración para priorizar la intervención en 6 parques. A excepción del deterioro normal de los equipamientos o condiciones de aseo, considero que estos parques no ameritan intervenciones que justifiquen un cobro de valorización.  Entre los días 12 al 14 de octubre volvimos a estos 6 parques, que había visitado junto con mi equipo de trabajo para analizar el proyecto de valorización presentado en 2017. A continuación, presentamos las obras que propone la administración en cada uno de los parques y las fotografías tomadas por mi equipo de trabajo.

 

La intervención en Santa Bárbara traerá la tala de muchos árboles

Para el parque Santa Bárbara, la administración solicita $5.824 millones para la reconstrucción de senderos peatonales, una zona de patinaje, una piscina, pista de trote y cancha sintética.

¿Qué encontramos?

En términos generales el parque se encuentra en buen estado, con muchos árboles de distintas especies y tamaños. Los senderos se encuentran en general en buen estado con algunos tramos deteriorados, pero que de ninguna manera requiere de su reconstrucción total, tal y como lo plantea la administración. Hace falta reforzar la zona de juegos infantiles y el gimnasio al aire libre. Las zonas verdes se encuentran en muy buen estado. El sobrevuelo nos permitió ver que la porción del parque ubicada sobre la carrera 9ª, donde se construirá uno de los accesos al puente, deberá ser intervenida con la tala de los árboles que hay sembrados allí.

 

Los senderos peatonales en Santa Ana se encuentran en buenas condiciones para su uso

Para el parque Santa Ana, la administración solicita $1.944 millones para la reconstrucción de senderos peatonales y una ciclorruta.

¿Qué encontramos?

Como pueden ver en este sobrevuelo que hicimos, en términos generales el parque se encuentra en buen estado, con una buena cobertura de árboles. Los senderos peatonales que bajan desde la carrera 7ª se encuentran en buen estado, aún con el tránsito continuo de personas. Hay una plancha de concreto en mal estado que no aporta al espacio público disponible en este parque, y una porción de área verde que no cuenta con pasto por el paso intenso de personas hacia el centro comercial Santa Ana. La construcción del parque implicará la tala de algunos arbustos sobre la carrera 9ª, así como 3 árboles que se encuentran en el separador de esta avenida.

 

Villas de Aranjuez: ¿para qué cancha sintética si hay buena grama?

El parque Villas de Aranjuez es para el que se pide la mayor cantidad de recursos: 16.233 millones de pesos. Cuenta una zona de juegos infantiles en buen estado. Una amplia zona verde muy extensa utilizada como cancha de fútbol, aunque hacen falta los arcos. No obstante, no es claro porque se propone en lugar de ello la instalación de canchas sintéticas, teniendo en cuenta que la grama se encuentra en buenas condiciones.

El sobrevuelo realizado nos permitió ver que el parque se encuentra en buenas condiciones, y que la zona a intervenir podría ser aprovechada para ampliar la cobertura de árboles, uno de los aspectos a mejorar en este espacio público.

 

El parque La Vida sería damnificado por la tala de árboles

Para el parque La Vida, la administración estima la inversión en 10.252 millones de pesos, la tercera mayor inversión en parques por medio de este proyecto de valorización.

¿Qué encontramos?

El parque cuenta con buenas zonas verdes. Algunos tramos de los senderos peatonales se encuentran en mal estado, pero en términos generales el parque se encuentra en buenas condiciones para su uso. Preocupa que con la intervención propuesta se talaran muchos de los árboles, siendo este uno de los elementos característica del parque y de espacial aprecio de los vecinos del sector. El sobrevuelo nos permitió verificar que el parque cuenta con una de las poblaciones de árboles más densas de esta zona de la ciudad.

 

¿Para qué meterle la mano a Puente Largo?

Para el parque Puente Largo, la administración estima la inversión en $8.191 millones.

¿Qué encontramos?

El parque cuenta con juegos para niños en buen estado, además de una importante población de árboles que generan un espacio agradable para el uso de la comunidad. Los andenes perimetrales se encuentran en buenas condiciones, aunque evidentemente hay algunos tramos que requieren su reconstrucción. La cancha de basketball y las graderías que la rodean también se encuentran en buenas condiciones. La construcción de la cancha sintética implicaría la tala de árboles, uno de los atributos más destacados de este espacio público.

 

Los vecinos del parque Canal Boyacá no entienden porque debe reconstruirse un parque que se encuentra en buenas condiciones

Para el parque Canal Boyacá, la administración estima la inversión en $13.952 millones.

¿Qué encontramos?

Observamos un parque en buenas condiciones, con aceras en buen estado y un sendero para trotar con material granulado. Los juegos infantiles se encuentran en un estado aceptable, que pueden ser utilizados sin inconveniente. Con respecto a este parque, la comunidad que reside en el barrio Modelia expresó su desaprobación con el cobro y la respectiva intervención durante la sesión que se llevó a cabo el martes 16 de octubre en el concejo. Adicionalmente, presentaron un derecho de petición en el que solicitan la exclusión del parque del conjunto de proyectos presentados para la valorización.

¿Por qué razón se quiere hacer un cobro de valorización para obras que se encuentran en buenas condiciones?

 

En El Cedro sorprende que no es prioritaria la prolongación de la 15 hacia el norte

Hay un elemento que nos llamó la atención durante la visita al sector y que, gracias al sobrevuelo realizado, pudimos evidenciar mejor. En lugar de ampliar la conexión vial de la carrera 15 para conectarla desde la calle 151 hasta la calle 170, solo se propone una ciclorruta y aceras. La congestión vehicular por la ausencia de vías que faciliten los flujos en sentido norte y sur requiere de vías alternas a la avenida 19 y la carrera 9ª; que permitan una futura conexión con la avenida La Sirena –calle 153- y que se encuentra en proceso de construcción. Como podemos ver en el siguiente video, mientras la calle 153 se encuentra en proceso de construcción, no se aprovecha esta propuesta de la administración para generar la continuidad de la carrera 15 hacia el norte y lograr la conectividad de estas vías.

Se trata de una zona que se ha urbanizado notablemente en los últimos años, y se ha visto afectada por la falta de vías que faciliten la conectividad. En este eje,  se proponen tres obras de infraestructura vial: las avenidas Contador, Jorge Uribe Botero y Santa Bárbara, las cuales tendrán una inversión de $162.040 millones. En todos los casos, lo que se plantea es la reconstrucción de las calzadas; y especialmente la construcción de aceras y ciclorrutas en estas tres avenidas del nororiente de Bogotá. Miremos, en los siguientes videos, el estado del tramo de la carrera 15 desde la calle 151 hacia la calle 147.

En el caso de la avenida Jorge Uribe Botero (carrera 15) se propone la construcción de una ciclorruta, senderos peatonales y aceras; especialmente en los pasos peatonales de los puentes que cruzan el canal. Esta intervención está estimada en $78.000 millones. Sin embargo, y como constatamos gracias al sobrevuelo en la zona, en la carrera 15 tendrían que talar una gran cantidad de árboles para permitir la reconstrucción de las aceras y las calzadas, así como la construcción de la ciclorruta. Aunque las obras puedan ser necesarias, valdría la pena que la administración nos explicara con precisión como serán tratados los árboles que, a simple vista, llevan muchísimos años en esta zona del norte de la ciudad. En el siguiente video, podemos ver el estado actual de la carrera 15 desde la calle 155 hacia el norte: no hay calzada vehicular continua ni espacios públicos en condiciones adecuadas para su uso.

 

¿Otra vez a talar árboles?

Una de las preocupaciones más sentidas de los ciudadanos en las últimas semanas acerca del manejo del espacio público por parte de la administración ha estado en la tala de árboles en parques y andenes. Peñalosa ha señalado todo tipo de argumentos para darle credibilidad a esta acción, que van desde enfermedades en los árboles hasta problemas de seguridad.

¿Qué podemos señalar al respecto frente a este proyecto de valorización? Por una parte, y a partir de la observación que realicé con mi equipo de trabajo en los espacios públicos que la administración quiere intervenir, encontramos que el estado de los árboles es bueno, y que estos parques cuentan con una buena cobertura de estos.

En su presentación, que pueden ver en pantalla en este momento, el instituto distrital de recreación y deporte presentó en las imágenes de los proyectos que habría, inevitablemente, una tala de árboles. Esto podemos apreciarlo especialmente en el parque Santa Bárbara, que se vería afectado por la construcción de un puente peatonal que implicaría la tala de una importante población de árboles que existen allí actualmente.

En las siguientes imágenes, pueden ver la presentación que hizo el instituto distrital de recreación y deporte, que muestra el antes y el después de la intervención que quiere hacer dicha institución en los parques que les presenté anteriormente. Verán ustedes la gran tala de árboles que quieren hacer para poner en marcha estas obras.

Fuente: instituto distrital de recreación y deporte, presentación ante la comisión de hacienda del concejo, 16 de octubre de 2018.

 

El 28,8% de los recursos iría para obras que sí se necesitan

Al analizar los proyectos y el monto que la administración espera recaudar por esta contribución, encontramos que 3 de los 35 proyectos presentados contribuirían al desarrollo zonal a partir de la utilidad que tiene la valorización como mecanismo de financiación de las obras de infraestructura. Se trata de los proyectos en la avenida Jorge Uribe Botero (carrera 15); los andenes de la calle 116 entre avenidas Suba y Boyacá; y la recuperación de la malla vial de la zona industrial. Estos proyectos implicarían una inversión de $346.500 millones, equivalentes al 28,8% del valor que la administración esperaría recaudar por medio del cobro.

En la avenida la Sirena se prevé la inversión de $102.200 millones. Se trata de la construcción de la calzada norte entre la autopista norte y la avenida Boyacá; así como la ampliación del puente vehicular que conecta con la avenida 19. El tráfico en dicha zona, donde han sido construidos proyectos inmobiliarios de gran tamaño en los últimos años, requiere de una solución vial que facilite el tránsito entre el occidente y oriente en esta parte de la ciudad.

Los andenes de la calle 116, estimados en $32.300 millones. El tramo de esta calle entre avenidas Suba y Boyacá no cuenta con andenes adecuados para que los peatones puedan transitar con seguridad. Esta situación también se puede apreciar en algunos tramos entre la autopista norte y la avenida Suba, como pueden apreciar en las imágenes.

La contribución de la zona industrial es estima en $229.500 millones, incluido el cobro de administración, y sería pagada por los establecimientos industriales, comerciales y dotacionales. En el recorrido hecho por la zona, pudimos identificar vías dentro de la zona industrial que se encuentran en pésimo estado, que afectan el tránsito de los vehículos de carga y las actividades logísticas de una zona importante para la economía de la ciudad.

Una respuesta a «Por ineficiencia, deslegitimaron la valorización»

  1. Deberian hacerse las obras y luego si cobrarlas viendo su verdadero impacto, no considero que todos las zonas tengan el mismo tratamiento por ejemplo en el mapa de zonas de intervencion la de la zona del eje de san francisco que es la zona industrial, por que razon si es para esta zona y estos negocios de industrias que fortalecen la dinamica economica de la ciudad, no me explico porq debe hacerse solo a puente aranda que nisiquiera tiene un predio dentro de esta zona de intervencion ? ahora bien si la mejora de estos predios de la zona industrial beneficia estrategicamente a Bogota pues que la pague bogota en su conjunto y no una localidad como puente aranda que no tiene ni un solo predio en la zona de intervencion del eje de san francisco ni de la zona industrial que se pretende arreglar. Sugiero que se vean en esta pagina las otras opiniones al respecto

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