Ganó Volvo, perdió Bogotá

El pasado 2 de noviembre de 2018, la administración de Enrique Peñalosa adjudicó la licitación para renovar los buses de las fases I y II de transmilenio. Este negocio consiste en entregar a empresas privadas la compra de la flota nueva, su operación por 10 años, y el uso y mantenimiento de seis patios del sistema: son los patios de las troncales de Américas, Calle 80, Norte, Suba, Tunal y Usme.

De los seis contratos que transmilenio pretendía adjudicar, sólo terminó entregando cinco, pues la troncal de las Américas fue declarada desierta. En los otros cinco contratos se pactó la entrada de 1.143 buses nuevos, 462 articulados y 681 biarticulados. El 59,6% de los buses (682 de 1.143) nuevos serán buses Volvo que funcionan con diesel y tienen una tecnología de emisión Euro V, ya obsoleta en Europa. El 40,4% restante (461 de 1.143) serán buses Scania, que operan con gas natural y tienen tecnología Euro VI – menos contaminante pero, de todas maneras, un combustible fósil. Ni un solo bus será eléctrico.

Pueden ver cómo quedará la flota de las fases I y II con dichos contratos en la siguiente gráfica:

 

Bogotá seguirá condenada a usar combustibles fósiles en el transporte público

Como vieron, 3 de cada 5 buses que entren a Bogotá durante los próximos dos años serán de diesel Euro V, una tecnología contaminante que ya no se vende en Europa. Además, como mostré desde mi debate sobre el diesel en septiembre de 2017, grandes ciudades europeas se han puesto metas para asegurar que no sigan circulando vehículos a diesel en sus calles. La mayoría ha definido el 2025 como año límite para lograr este objetivo.

Sin embargo, desde el inicio del proceso licitatorio se perdió la oportunidad de cambiar la orientación tecnológica del transporte masivo de Bogotá. Los prepliegos de la licitación, como demostré desde el 25 de abril de este año, no incluían ninguna medida para mitigar el impacto ambiental que tiene transmilenio sobre la ciudad. Sólo después de estas denuncias, una intensa movilización ciudadana y la intervención de la procuraduría, la administración anunció unos puntos en la licitación para las ofertas que incluyeran buses menos contaminantes.

Los anuncios de la administración no se convirtieron en incentivos reales para asegurar la entrada tecnologías nuevas, como la eléctrica, al transporte público de Bogotá. En los pliegos definitivos de la licitación, la oferta económica – es decir, el costo de los buses – siguió siendo el factor fundamental para escoger las ofertas de los operadores. Además, como anuncié desde el 29 de junio de este año, en los pliegos se abrió una tronera para asegurar la entrada de buses Euro V.

 

El diesel que tendremos que soportar por los próximos diez años en transmilenio es un agente cancerígeno tipo 1, según la OMS

Las metas que se han trazado ciudades como Londres, París y Madrid para sacar el diesel de sus calles se sustentan en evidencias científicas claras: desde 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al diesel un agente carcinogénico tan dañino como el tabaco y el asbesto. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), que hace parte de la OMS, convocó a un grupo de investigadores que demostró, de manera unánime, la relación entre los vapores del diesel y el cáncer de pulmón. Por esta razón, la OMS incluyó a este combustible en el grupo 1 de agentes cancerígenos, al lado de dichas sustancias.

Además de los problemas asociados a la salud de las personas, la lucha contra los combustibles fósiles es un camino para combatir la emergencia ambiental global que enfrentamos como especie. Un reciente estudio de la academia de ciencias de Alemania, publicado en febrero de este año afirma que, luego de revisar la evidencia científica disponible sobre alternativas para reducir el calentamiento del planeta, cualquier proyecto que se ponga en marcha debe incluir la prohibición completa de los combustibles fósiles para lograr una reducción del dióxido de carbono en el largo plazo.

La administración distrital estaba en capacidad de exigir buses menos contaminantes, que habrían tenido un impacto menor sobre la salud de los bogotanos y sobre la atmósfera. Como pueden ver en la siguiente gráfica, hay una diferencia notable entre la calidad ambiental de un bus Euro V y de uno Euro VI. Pero como demostré, nunca hubo un compromiso real en la licitación para asegurar un mejor aire para Bogotá.

 

El negocio de comprar los buses, con una troncal menos, salió 45% más caro

Según los prepliegos de la licitación, la compra de los buses para las seis troncales que se querían renovar estaba estimado en $1,6 billones. Sin embargo, las ofertas que fueron aceptadas para los cinco contratos que se van a firmar suman, entre la remuneración de los buses y los pagos por supervisión de la flota, $2,32 billones. Eso significa que, con una troncal menos – la de las Américas, que fue declarada desierta – la ciudad tendrá que pagar un 45% más de lo que transmilenio había estimado.

En la siguiente imagen pueden ver cómo quedó repartido el negocio: tres troncales – la del norte, la calle 80 y la de Suba – quedaron en manos de una sola empresa, SI-18, que ofreció buses a gas con tecnología Euro VI. Los dos lotes más grandes, los de Usme y el Tunal, fueron adjudicados a dos empresas que van a comprar buses Volvo a diésel. La troncal de las Américas, recordemos, quedó desierta en la licitación.

 

La procuraduría me vuelve a dar la razón

El pasado 7 de noviembre, cinco días después de la audiencia de adjudicación de la licitación, la procuraduría hizo públicas sus dudas sobre la manera en la que transmilenio había organizado la entrega del negocio para renovar la flota. En particular, el ente de control llamó la atención sobre los criterios que utilizó la administración para organizar la licitación. La procuraduría dijo que:

Para el Ministerio Público, la Empresa de Transporte del Tercer Milenio S. A., Transmilenio, pudo haber sido más rigurosa en la estructuración del proceso de selección y en las etapas previas a la contractual, exigiendo como requisitos técnicos mínimos tecnología Euro V, lo que habría llevado a que los proveedores de la flota respondieran a las condiciones de la administración.

Además, como advertí y confirmó la procuraduría desde julio, a la ciudad van a entrar unos buses obsoletos. Así quedó claro en una entrevista que le hizo el portal La Silla Vacía a la gerente de Volvo en Colombia, esta empresa va a venderle a Bogotá unos buses que ya no puede vender en Europa.

Fuente: La Silla Vacía.

Bogotá perdió la oportunidad de dar un paso hacia un transporte público menos contaminante, que no le haga tanto daño a la salud de las personas y que contribuya a enfrentar la emergencia ambiental global que vivimos.

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