Peñalosa señala los intereses de sus contradictores y oculta los propios

El estatuto de la oposición (la ley 1909 de 2018) me concede el derecho y el deber de intervenir, como concejal independiente, para debatir sobre el informe de cumplimiento que el alcalde mayor presentó en el concejo, el pasado 28 de enero. Eso significa que yo no me declaré en oposición a la administración Peñalosa, pero que tampoco hago parte de la coalición de gobierno que se estableció en el concejo hace tres años y que le acompaña hasta hoy. Mi presencia no fue, pues, un capricho de opinar sobre la intervención que hizo el señor alcalde, sino que correspondió a una obligación legal en virtud de su rendición de cuentas.

Para cada uno de los argumentos que desarrollé durante mi intervención podrán ver, a continuación, un video que está acompañado de un texto que desarrolla sus ideas.

 

Mientras el señor alcalde mayor hacía su presentación, la seguí con extrema atención y respeto. Luego, la revisamos con mi equipo para precisar su exactitud, lo que me dejó con una enorme desazón. Luego de tres años de estar gobernando, el señor alcalde mayor, como lo demostraré en esta evaluación de su intervención, para mi sorpresa, no se basó en la realidad.

Lo que presentó el alcalde fueron fundamentalmente ficciones. No hechos, como voy a demostrar a continuación. Al mismo tiempo, tuve un déjà vu. La sensación de que lo que el alcalde estaba diciendo yo ya la había visto o leído. En la noche, en mi casa, me senté a ojear varios libros y encontré que el déjà vu tenía sentido. En el tomo de los cuentos de las obras completas de García Márquez había un cuento del cual parecía casi que calcada la intervención del señor alcalde. Presentaré algunos párrafos del cuento llamado Muerte constante más allá del amor, que versa sobre un lugar del Caribe colombiano y sobre un senador llamado Onésimo Sánchez.

—Estamos aquí para derrotar a la naturaleza —empezó, contra todas sus convicciones—. Ya no seremos más los expósitos de la patria, los huérfanos de Dios en el reino de la sed y la intemperie, los exilados en nuestra propia tierra. Seremos otros, señoras señores, seremos grandes y felices.

Onésimo Sánchez, el senador, usa la palabra felicidad. La misma que empleó el alcalde a lo largo de su intervención.

Eran las fórmulas de su circo. Mientras hablaba, sus ayudantes echaban al aire puñados de pajaritos de papel, y los falsos animales cobraban vida, revoloteaban sobre la tribuna de tablas y se iban por el mar.

Las mariposas de Peñalosa que se iban por el recinto, por las redes y por Canal Capital.

Al mismo tiempo, otros sacaban de los furgones unos árboles de teatro con hojas de fieltro y los sembraban a espaldas de la multitud en el suelo de salitre.

No olvidemos que el discurso de Onésimo Sánchez ocurre en el Caribe.

Por último, armaron una fachada de cartón con casas fingidas de ladrillos rojos y ventanas de y taparon con ella los ranchos miserables de la vida real.

Ayer también el alcalde con sus renders, con sus “construiremos”, “haremos”, y “tendremos”, tapaba la realidad de Bogotá.

El senador prolongó el discurso, con dos citas en latín, para darle tiempo a la farsa. Prometió las máquinas de llover, los criaderos portátiles de animales de mesa, los aceites de la felicidad que harían crecer legumbres en el caliche y colgajos de trinitarias en las ventanas. Cuando vio que su mundo de ficción estaba terminado, lo señaló con el dedo.

Recordemos que el alcalde prometió felicidad. No lo estoy parodiando. Y lo que en la costa conocen como trinitarias los bogotanos conocemos como buganvilias. Ayer Peñalosa habló de los miles de buganvilias que sembrará en Bogotá.

Sólo el propio senador observó que a fuerza de ser armado y desarmado, y traído de un lugar para el otro, —también el pueblo de cartón superpuesto estaba carcomido por la intemperie, y era casi tan pobre y polvoriento y triste como el Rosal del Virrey.

El alcalde ya no vive en la realidad de la ciudad. No ve que transmilenio está desvencijado, que la gente no lo quiere, que los bogotanos han huido de transmilenio para subirse a motos, a bicicletas o a patines con tal de no usarlo.

Fue una sensación terrible la que sentí anoche al terminar el cuento de García Márquez. Puedo sustentar hoy, como verán, que el alcalde peligrosamente vive en un mundo irreal. Lo que presentó no existe en Bogotá ni existirá al término de su gestión y, desafortunadamente, en su visión nos hemos gastado cientos de miles de millones de pesos.

La intervención ayer del alcalde fue una intervención sobre intereses y sobre ficciones. El señor alcalde señaló en su rendición de cuentas los intereses de sus contradictores. Sin embargo, esperaba que el alcalde también presentara sus intereses, pues considero que los intereses son legítimos siempre y cuando estén sobre la mesa. Yo defiendo aquí unos intereses ciudadanos y por esa razón mi campaña pasada la hice con costo cero. No le reclamé un solo peso por cuenta de reposición de votos, ya que pude decirle al estado que mi campaña no costó.

 

Miremos, en cambio, la campaña a la alcaldía de Peñalosa. Según los reportes del consejo nacional electoral, el alcalde recibió donaciones por $2.678 millones. El 45% de esos recursos, es decir, $1.204 millones, provinieron del sector inmobiliario, tal y como pueden ver en la siguiente gráfica.

Algunas de las empresas donantes fueron las siguientes:

  • Urbanizadora Santafé de Bogotá, $30 millones
  • Corpacero, $50 millones
  • Amarilo, $41 millones en dos donaciones
  • Fundación para el beneficio social (del grupo Argos): $60 millones
  • Ospinas, $120 millones
  • Dónde adquirir vivienda, una editorial propiedad de la promotora Convivienda, Amarilo, Soluciones Inmobiliarias, Cusezar, Constructora Bolívar y Marval, $200 millones

Es legítimo que el alcalde haya recibido esos recursos para su campaña. Pero también es legítimo mirar por qué razón, de manera tan privilegiada, se están desarrollando en Bogotá unas operaciones inmobiliarias gigantescas, propuestas por el alcalde. Lo más grave es que el alcalde no solamente no presentó sus intereses, sino que intentó ocultarlos. Veamos el video a continuación:

Comprenderán que esta declaración es un ocultamiento de los intereses. Es una mentira. Cualquier persona que conozca mínimamente el negocio inmobiliario sabe que hacer que las tierras del norte de Bogotá tengan potencial de ser urbanizadas equivale a transformarlas en oro en polvo. No vale lo mismo un metro construido en el suroccidente de Bogotá que un metro construido en el norte de Bogotá.

 

Una visión trasnochada de la naturaleza

Lo que el alcalde nos presentó es una relación ya caduca entre ciudad y naturaleza. Antes de entender la magnitud del calentamiento global, se pensaba universalmente que los problemas de la naturaleza se resolvían por fuera de las ciudades. Hoy, en cambio, sabemos que uno de los grandes aportantes al calentamiento global son las ciudades. Por ello ya no se puede pensar la relación de las ciudades con lo verde de la manera tradicional que yo mismo, en su momento, defendí. No me avergüenzo y lo confieso. Yo me he alfabetizado ecológicamente en los últimos años. Por ejemplo, aprendí que, en países como Alemania, el paisajismo pensado para las ciudades ya no es utilizando cemento porque se necesita que la mayor cantidad de tierras absorba el agua de las lluvias. Es decir, que el pavimento no se caliente más.

Pero revisemos en qué van las obras que presentó el alcalde, que tendrían un impacto sobre la ecología de Bogotá:

Estas dos últimas obras, las de los humedales, se harían en el marco del cambio que hizo esta administración a la política distrital de humedales. El alcalde y el secretario de ambiente, hace dos años, modificaron el decreto que impedía la construcción de zonas duras, de cemento, en los humedales (a través del decreto 565 de 2017).

¿Eso qué significa? Que no estamos frente a una simple acción de gobierno, sino que la ciudad va en contravía de los países abanderados en paisajismo urbano hoy en el mundo; es decir, este cambio representa un camino errado, pues el mundo está buscando otras maneras de conservar las áreas naturales de las ciudades para enfrentar la emergencia ambiental global. En el debate sobre humedales que realicé el 13 de agosto de 2018, demostré con evidencias qué está ocurriendo en el mundo frente a ese tema.

El alcalde no mencionó un hecho: la concejal María Fernanda Rojas presentó una acción de nulidad al decreto mencionado, que actualmente se encuentra suspendido provisionalmente por orden del juzgado cuarto administrativo oral de Bogotá. El expediente tiene número 11001-33-34-004-2018-00363-00 y el fallo fue proferido el 18 de octubre de 2018. De tal manera, el alcalde presentó una ficción cuando hablaba de unas obras en los humedales.

 

Desprecio por la van der Hammen

En la intervención de alcalde, se notó también un amplio desprecio por la reserva Thomas van der Hammen. Ese desprecio se debe a los intereses de Peñalosa, pues proteger la reserva significa frenar la expansión de la ciudad al norte, idea que comparten quienes financiaron en más de un 40% la campaña del alcalde. Recuerdo un debate de la van der Hammen, donde el secretario distrital de medio ambiente llegó acompañado de una persona que se presentó como ecologista, pero al mismo tiempo era un contratista de la secretaria; así pues, le dije que no estaba en condiciones de hablar de forma imparcial en un debate sobre la reserva. A continuación, pueden ver este debate:

Esta situación se asemeja con la del alcalde quien, como vimos, recibió dinero de los constructores y proteger la reserva no le permite cumplir a quienes financiaron su campaña. Del mismo modo, ese cambio en el uso del suelo y la expansión de la ciudad hacia el norte favorece a quienes son dueños de esos predios.

Junto con mi equipo realice una investigación rigurosa sobre la reserva, en la que examinamos todas las publicaciones realizadas por el profesor Van der Hammen, un científico de talla mundial, con el fin de sustentar la necesidad de protegerla; y como pasó recurrentemente durante su intervención, el alcalde no se refirió ni un minuto a las evidencias científicas a favor de la reserva.

La experiencia del profesor Van der Hammen es fundamental para trazar un camino que conduzca a la recuperación de zonas naturales urbanas. Como mostré en mi debate de humedales, este científico holandés participó directamente en la creación de la reserva de Molenven, cerca de Ámsterdam. Esta reserva se ha convertido un ejemplo internacional en la recuperación ambiental de áreas muy deterioradas.

Si al alcalde le interesara el medio ambiente, hubiese puesto a trabajar a sus asesores para que indagaran sobre lo que dijo el profesor Van der Hammen sobre la reserva, y para mostrar cómo en un medio conurbado se puede construir una reserva como lo hizo van der Hammen cuando vivía en Holanda. Contrario a ello, el alcalde muy hábilmente – para legitimar su apoyo a los constructores – dice que no hay una reserva sino un potrero. Desconoce, así, que en el mundo de hoy las reservas son unas potencias, que se deben volver a reconstruir. En cambio, continuó presentando a la reserva van der Hammen como una colcha de retazos:

Luego, el alcalde lanzó la siguiente afirmación:

Casualmente, el alcalde no mencionó que el Dane, en el nuevo censo, cambió las proyecciones de expansión de Bogotá. No lo hizo, pues así puede sostener que si no cerca de casas a la reserva, la gente no va a tener donde vivir. El propio director del Dane reconoció, en noviembre del año pasado, que las proyecciones del censo de 2005 se habían inflado en 4,5 millones de habitantes para todo el país. Para el caso de Bogotá, se esperaba contar alrededor de 8.200.000 de habitantes, pero el resultado hasta ahora entregado por el Dane indica que somos 7.150.000 bogotanos.

No tiene ningún sustento que se construya en Bogotá la cuarta ciudad más grande del país, una situación que agravaría enormemente los problemas ambientales de la ciudad. Pero de eso ninguna mención, porque el alcalde tiene un ojo afilado para ver los intereses de otros, pero al mismo tiempo oculta sus propios intereses.

 

Transmilenio y el minimetro

Pasemos ahora a otro tema que fue mencionado por el alcalde en su rendición de cuentas: el de transmilenio y el que yo he dado en llamar, con cifras, un minimetro. Examinemos con pruebas y evidencias este otro interés del alcalde.

Como esta es una información de suprema importancia y quiero que sea parte de la discusión pública de la ciudad, citaré las palabras del alcalde para evidenciarles unas inexactitudes enormes:

La afirmación del alcalde no se ajusta a la realidad de la operación del metro. Los estudios del consorcio metrobog, conformado por la empresa francesa Systra y la colombiana Ingetec, señala que la demanda inicial que atendería el metro sería de 26.500 pasajeros hora/sentido; para 2030, se requeriría suplir una demanda máxima de 32.900 pasajeros hora/sentido. Así quedó establecido el modelo operacional que la empresa metro envió al departamento nacional de planeación, un requisito fundamental para declaración estratégica del metro. Pueden ver la imagen a continuación:

Por esta razón, la demanda inicial se atendería con 15 trenes despachados cada cuatro minutos y luego, en 2030, cada hora saldrían 20 trenes despachados en intervalos de tres minutos. Esta es la realidad, lo demás que afirmó el alcalde no es una información veraz; no es la información que un alcalde que tiene una responsabilidad con sus electores debería transmitir. Al estilo de Onésimo Sánchez, sus palabras deberían ser evaluadas toda vez que allí hay una mentira.

 

Los intereses del alcalde en transmilenio

El gran interés del alcalde es asegurar que el metro tenga por debajo una troncal de transmilenio. También se ha dedicado a promover un sistema de buses que hasta ahora tiene un solo proveedor en todas sus modalidades: Volvo. Así pues, el alcalde debería examinar cómo la ciudadanía va a ver que su interés por transmilenio está relacionado con su modo de vida una vez deje de ser alcalde.

En el mundo hay reglas claras respecto de los conflictos de intereses. Por ejemplo, en los Estados Unidos las reglas de cabildeo establecen unos conflictos de intereses clarísimos. No se puede, como funcionario público, decir unas cosas y luego hacer otras. Veamos otra afirmación del alcalde:

El presidente global de Volvo estaría en todo su derecho de hacer esta declaración, pues podría indicar que sus buses pueden competir con un metro. Pero es impresentable que la haga el alcalde de una ciudad, con el desafío que han planteado otras ciudades líderes del mundo de pasar a otro tipo de tecnologías de transporte.

El alcalde actúa más como un defensor de una modalidad de transporte que como un árbitro imparcial que piense en lo más conveniente para la ciudad que gobierna, o que analice cuál es el mejor sistema de transporte para Bogotá. Además, dice mentiras: los usuarios de transmilenio entran y salen por las mismas puertas, lo que no ocurre en los metros. Un buen sistema de metro no colapsa como lo hace, por ejemplo, la estación de universidades.

Pero claro, es que Peñalosa no es la única persona de la administración que trabajó para Volvo o para sus fundaciones. Entonces tenemos en Bogotá, por desgracia, un sesgo pro-buses y un sesgo pro-Volvo tremendamente fuerte. Eso es legítimo en la vida privada, pero es un problema muy grande en la vida pública.

Son muchas las diferencias entre un metro de verdad y el sistema transmilenio. En Bogotá hay una clara: los metros se mueven con energía eléctrica; los buses de la ciudad se mueven con energías fósiles. Veamos la siguiente imagen. Desde el año 2014, la Unión Europea hizo más estrictas sus normas ambientales para reducir la contaminación del aire. Es decir, antes de tomar la decisión sobre la licitación de nuevos buses, la administración y el concejo sabían que Europa había tomado el camino de alejarse del Euro V.

Yo hice aquí un debate en el que, desde septiembre de 2017, advertí de eso. Esta tecnología sigue expeliendo contaminantes y el diésel es cancerígeno. ¿Mencionó aquí el alcalde este tema? No, todo lo contrario. Yo mostré aquí en otro debate un video en el que él decía “es que vamos a tener un diésel tan bueno como la energía eléctrica”. Una mentira. La Organización Mundial de la Salud declaró desde 2012 al diésel como un agente cancerígeno tipo 1, con efectos directos sobre el cáncer de pulmón. El alcalde claramente en esto engañó a sus electores diciendo que el resultado de la licitación ha sido un gran avance.

Y vuelvo a recordar un aspecto que alerté en su debido momento. Lo que hizo posible que la administración le permitiera a una empresa como Volvo vender aquí 682 buses (392 biarticulados y 290 articualdos) que no le hubieran comprado ya en ningún lugar del mundo – porque Bogotá es el gran consumidor de biarticulados – fue un cambio de una palabrita en los pliegos que ustedes pueden ver a continuación.

Y esa sola palabra le permitió a Volvo venderle a Bogotá, como dijo la procuraduría en una carta a transmilenio, los buses que ya no se vendían en Europa. Allí hay otro interés que el alcalde no evidencia y que debe hacer explícito.

¿Por qué esta información no hace parte del debate público sobre la ciudad? Muchos medios de comunicación, como lo demostró la FLIP, encajaban dentro de su información publicidad de la administración. Eso es otra evidencia muy importante que debió haber dado lugar a un debate ético muy serio dentro del periodismo bogotano y colombiano. ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo es posible que tomemos la información que entrega una administración y la vendamos luego como si fuera una información para los ciudadanos? Afortunadamente hoy existen las redes, que permiten hacer un bypass a los grandes medios de comunicación.

 

Peñalosa entregó 1 colegio nuevo en lote nuevo y hay otros 2 listos para entregar, pero la meta de los 30 no se va a cumplir

Paso a un tema que me apasiona: la educación. Miremos lo que el alcalde mayor dijo ayer.

Las mayorías del concejo aprobaron, en el plan de desarrollo, la construcción de 30 colegios nuevos en lote nuevo. El alcalde no puede hacer pasar reposiciones de colegios ya existentes como colegios nuevos. La realidad es que esta administración sólo ha entregado 1 colegio nuevo en lote nuevo contratado y construido desde 2016: el Soledad Acosta de Samper en la localidad de Bosa.

Además, entregó los colegios la Felicidad (Fontibón) y Jorge Mario Bergoglio (Suba), cuyos contratos venían de la administración anterior. Es magnífico que los terminen, pero no puede decir el alcalde que son colegios nuevos en lote nuevo, pues no fueron contratados por él.

Otros 3 colegios que tiene la secretaría de educación en estos momentos que no han sido inaugurados, pero ya fueron terminados y dotados:

  • El Ensueño, que venía de un contrato iniciado por la administración anterior al que se declaró caducidad y se reformuló durante esta administración. Eso es un mérito.
  • Jorge Isaacs y Madelena, que sí fueron construidos por esta administración.

Sumemos: con estos colegios se completarían 3 contratados y construidos por esta administración en lote nuevo. Es muy grave que un alcalde mayor de una ciudad capital mienta de esa manera. Las evidencias hablan por sí solas.

 

El alcalde ignoró los problemas de inseguridad

Sorprendentemente ayer en la presentación del alcalde, el tema de la inseguridad en Bogotá desapareció. No existió, no se presentó ni una cifra de inseguridad. Todos los datos que presentaré son del boletín de indicadores de seguridad y convivencia, publicado por la secretaría de seguridad, con corte al 31 de diciembre de 2018. Cada mapa presenta, además, el incremento de hurtos en las localidades de la ciudad entre 2017 y 2018.

El hurto a personas creció 35%. Pasamos de 76.904 casos en 2017 a 103.792 casos en 2018.

El hurto de bicicletas creció 65,9%. Pasamos de 4.627 casos en 2017 a 7.675 casos en 2018. Se están robando, en promedio, 21 bicicletas diarias.

El hurto de celulares creció 45,5%. Pasamos de 44.724 casos en 2017 a 65.066 casos en 2018.

Esa es la realidad hábilmente no mencionada por el alcalde. Nada de eso apareció. Sentí que algunos de mis colegas sintieron vergüenza ajena. Tal vez por eso, luego de la intervención del alcalde se rompió el quórum y se levantó la sesión, sin que muchos concejales pudieran intervenir.

Luego, aduciendo que no había quórum durante mi presentación, una parte del gabinete distrital pretendía silenciar estas evidencias que contradicen la visión ficticia que presentó el alcalde. Pero el derecho de ley de intervenir en esta sesión nos lo ganamos quienes no hemos comprometido nuestra independencia por pedir puestos o contratos en una administración. A pesar del intento de la administración de atropellar este derecho durante mi intervención, seguí adelante para presentar mis evidencias sobre el inmenso daño que le hacen a la ciudad los intereses del alcalde. Es una postura que he mantenido durante toda mi carrera como concejal. Cuando llegué al concejo, por ejemplo, hice un debate sobre la corrupción durante el gobierno de Samuel Moreno. Aunque apenas quedaban tres concejales en el recinto, seguí adelante con mi debate. Comprendo que con mi debate no voy a cambiar las actitudes de quienes han apoyado al gobierno, ni que el alcalde reconozca sus conflictos de interés. Pero eso no me va a impedir presentarle la información a la ciudadanía.

 

No cumplirán la meta de jardines infantiles nuevos

Terminé mi intervención con un tema de mi corazón. Quienes tuvimos la posibilidad en la vida de que se nos abriesen oportunidades tenemos que tener muy claro lo que sigue ocurriendo en Bogotá, cuando cientos de miles de niños no pueden ir a un jardín infantil. La administración asumió unas metas que no van a poder cumplir.

El señor alcalde presentó la siguiente imagen: dice que “este año vamos a entregar 12 jardines nuevos más.”

Eso no es cierto. Tuve una dura polémica con la administración del ex alcalde Petro, que presentaba unas casas que había adaptado como jardines nuevos. Con ese mismo criterio mido a esta administración, que se comprometió a hacer 13 jardines nuevos en lote nuevo.

De esos 13 jardines nuevos, la meta del plan de desarrollo, sólo uno (Travesuras de colores, en la localidad Rafael Uribe Uribe), ha sido entregado. Esta obra fue contratada en la administración anterior.

De los 12 restantes, hay 5 en obra: el primero es el Principito, en la localidad de Fontibón, que también viene de la administración anterior. Lo visitamos el 17 de enero de 2019, y confirmamos que la entrega total de la obra está programada para el 30 de enero de 2019.

Los otros 4 jardines en obra son de esta administración:

  • El jardín El Nogal en la localidad Barrios Unidos, con un avance de 49% con corte al 30 de noviembre. La entrega de esta obra está prevista para el 17 de marzo de 2019.
  • Jardín Bolonia (Usme). La obra inició el 14 de enero de 2019.
  • Jardín San José de Maryland (Bosa). La obra inició el 8 de enero de 2019.
  • Jardín El Recreo (Bosa). Inició obra el 14 de enero de 2019.

De los 7 jardines restantes, hay una licitación adjudicada (jardín Fortaleza, en Usme), 3 con licencias de construcción ya expedidas y otros 3 radicados en curaduría, a la espera de ser aprobados.

 

Evalué al alcalde a partir de la información que él nos presentó en el concejo. Queda demostrado que el alcalde nos trajo ficciones e inexactitudes. Su informe no estuvo a la altura del deber que tiene un servidor público de informarle con la verdad a los ciudadanos. El alcalde faltó en varias ocasiones a la verdad. Y lo más grave de todo: mientras ponía un dedo acusador sobre otros intereses que hay en la ciudad no mostró sus propios intereses.

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